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El BID y el reto de América Latina con su 90%
Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  domingo 23 noviembre 2014

La representante en la República Dominicana del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Flora Montealegre, hizo algunas advertencias relacionadas con los retos que tiene América Latina para los próximos 20 años, donde se espera que resida en las ciudades el 90 por ciento de sus habitantes.

Sus comentarios, hechos en el desarrollo del Seminario sobre Mejores Prácticas de Ciudades Sostenibles, organizado por el Ministerio de Administración Pública, que dirige Ramón Ventura Camejo, el propio BID, y el Plan para el Desarrollo Estratégico de Santiago, que preside Carlos Fondeur, pero que en el evento estuvo representado por su director, Reinaldo Peguero, debe llamar la  atención a los líderes políticos, especialmente a los gobernantes de esta región, rica en territorios fértiles, con miras a poner mayor preocupación a favor de los habitantes de las zonas rurales.

Luego de la declaración de la representante del BID, es bueno recordar la importancia que tuvieron los proyectos habitaciones llamados Villas Cafetaleras, un plan que fue ejecutado por el gobierno del Presidente Antonio Guzmán Fernández y la Reforma Agraria, del otro líder, también fallecido, Joaquín Balaguer, los cuales motivaron a los campesinos a quedarse trabajando las tierras de sus comunidades. Esos proyectos contaron con muchas de las necesidades básicas que hoy se reclaman.

 

 

El Presidente Danilo Medina inició un importante plan de proyectos habitacionales en zonas rurales y esa debe ser la política para hacer frente a ese gran reto, para evitar que las tierras de vocación agropecuarias o forestales,  sean abandonadas por  los campesinos para migrar a las ciudades a pasar calamidades, en su mayoría, buscando mejoría.

Si  los gobiernos de América Latina no entienden esto, el alto costo de la vida se multiplicará en esos 20 años. Ya un plátano pequeño cuesta ocho y diez pesos en los barrios de nuestro país. Los grandes, que se venden en los supermercados, cuestan 19 y 20 pesos. En el caso de la República Dominicana, donde las estadísticas oficiales dicen que tenemos más de 10 millones de habitantes, la situación es peor, debido a que las mejores tierras agrícolas, como son las de Tamboril, Licey al Medio, Provincias La Vega y Espaillat, están siendo “sembradas” de varillas con cemento, o, lo que es igual, de viviendas.

Para el 2015, el número de habitantes de América Latina será de 640 millones 803 mil, siendo encabeza por Brasil, con 203 millones 649 personas, para un 33.12%, y  le seguirá México, con 120 millones 664 mil, para un 19.63%. Pero en el caso de República Dominicana, que pienso que es la misma situación en la mayoría de los países latinoamericanos, entra en acción otro grave problema, el cual consiste en que para el 2015, el número de habitantes sería de diez millones 440 mil  y de esa cantidad siete millones podrá ejercer el  voto para elegir autoridades presidenciales, el Congreso Nacional o los Municipios.

 Pero ese dato también revela otro grave problema y que es que la población humana menor de 18 años será tres millones 440 mil.

De continuar la planificación familiar y el elevado número de muertes de criaturas en los partos de mujeres,  dentro de esos 20 años la República Dominicana entrará en la lista de países con los habitantes más viejos del mundo, como está sucediendo con Alemania, Francia y España. Alemania cuenta con el Ejército de hombres y mujeres más viejos del mundo, debido a que la mayoría de sus mejores sólo tiene una criatura.

Casi lo mismo ocurre con Francia. Ese problema está provocando que sus Fuerzas Armadas tengan que aceptar que latinos ocupen posiciones militares, lo que hasta hace algunas décadas no existía.

Son varios los retos que tiene América Latina, entre ellos, el analfabetismo, pero hay que poner más atención a los planes de planificación familiar y a los hospitales públicos para evitar que aumente el número de muertes de niños, porque se está convirtiendo en un gran monstruo negativo, mientras que la visión hacia el desarrollo de las zonas rurales ya es una necesidad.

Se supone que en un país, de cualquier continente, el número de menores de 18 años debería ser mayor que las personas que tienen más edades.

En nuestro país, si no hubiesen los estragos de la planificación familiar, el alto número de muertes en los nacimientos de niños y los abortos ilegales, sólo usando los siete millones de personas mayores de edades para la procreación de una criatura por matrimonio, tendríamos 10 millones 500 mil ciudadanos. A eso se le sumaría los otros tres millones 440 mil que dicen las estadísticas que son menores.

La cantidad de habitantes que tendría el país, si no se estuviera originando todas esas muertes, fundamentalmente de niños que mueren en los nacimientos, abortos y planificación familiar, sería de 13 millones 940 mil habitantes.

Pero detrás de todos esos malestares sociales y económicos,  se ocultan grandes intereses. En el caso de la migración, el reto debe ser  el de construir proyectos habitaciones en las zonas rurales, los cuales posean hospitales, centros educativos, agua potable, carretas o caminos vecinales asfaltados, electricidad u otros servicios indispensables a  bajos costos, como es el uso de la madera, zinc y cemento. E, incluso, se deben construir los liceos secundarios con esos materiales.

 No es verdad que si en los campos hay esos servicios, la mayoría de los jóvenes va a abandonar sus lugares donde la alimentación es más tres o cuatro veces más barata que en las ciudades. En el campo pocas personas compran aguacates, porque hasta en los patios hay varias matas. Lo mismo ocurre con el limón, la naranja y otras frutas.  Esos planes conllevaría el rescate de los cafetales. El Presidente Medina, en el caso dominicano, tiene una gran visión en ese aspecto y está ejecutando acciones que merecen el respaldo de la mayoría de dominicanos.

Si la mayoría de los campos prepara sus bachilleres, estaremos venciendo la intención de que la totalidad de los jóvenes quiera dejar sus casas para irse a ganar pesitos a las ciudades, a vivir en casuchas en barrios miseriosos o a formar ejércitos de delincuentes.

-Gracias por leernos.