Ultima Actualización: miércoles 20 junio 2018  •  04:29 AM

Muerte del arzobispo emérito de Santiago,deja un gran vacío en la feligresía católica del Cibao,

Publicado por Redaccion Diario55  |  Editorial |  miércoles 12 noviembre 2014

EDITORIAL

Flores Santana, pastor de la Iglesia que se marcha.

La muerte del arzobispo emérito de Santiago, Juan Antonio Flores Santana, deja un gran vacío en la feligresía católica del Cibao, que tuvo en él un pilar fundamental durante más de medio siglo.

Se trató de un prelado de intenso activismo eclesiástico y social, desde su función de obispo y arzobispo de las importantes sedes apostólicas de Santiago y la Vega.

De fuerte carácter, a veces rayando en lo autoritario, fue un sacerdote y obispo muy apegado a la fe, al dogma que asumió y que lo practicó sin vacilaciones, en medio de etapas muy controversiales, cuando aumentó en nuestro medio el protestantismo y el marxismo.

Fue de una generación de obispos que en cierta forma sirvió de transición, para dominicanizar, si cabe el término, el clero católico en nuestro país.

Pues hasta mediado de los años 60, la jerarquía eclesiástica nacional tuvo un alto componente de obispos y arzobispos extranjeros, como lo demuestra el rol jugado contra Trujillo por Panal y Reilly, de la Vega y San Juan, Respetivamente.

Pero como humano que era, con sus virtudes en gran medida y en menor sus efectos, Dios le llamó  a su presencia, cumpliendo su rol biológico en esta vida transitoria, donde quedan sus obras y recuerdos.

Deja un legado importante, sus compañeros de la alta jerarquía, sacerdotes y religiosas que compartieron con él y sus familiares sanguíneos, sentirán más que nadie su ausencia, pero les reconfortará el orgullo de haberlo tenido a su lado por muchos años.

Paz a su alma y hasta luego monseñor Juan Antonio Flores Santana, pastor de almas y siervo de Cristo.