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Nuestra sociedad ha despertado

Publicado por Redacción  x  |  Opinión |  lunes 27 octubre 2014

Una sociedad es un cuerpo con vida. Puede estar estática, avanzar o retroceder. Tiene valores hoy distintos a los de ayer, para bien o para mal.

Hace décadas, esas variaciones eran imperceptibles, pues prácticamente no había diferencia entre una generación y otra. Recordemos que las generaciones algunos estudiosos la calculaban cada 33 años, y aún así eran prácticamente parecidas en cuando a cultura e ideas. Entre hijo y abuelo había más semejanzas que diversidad.

Ahora existe un abismo entre los gustos y esperanzas de una persona de 50 años y otra de 20 años. Se podría hasta afirmar, que cada uno habla su propio idioma, utilizan símbolos de comunicación muy ajenos uno del otro y tienen esquemas mentales a veces opuestos o irreconciliables.

 

Esa realidad poco a poco la va asimilando nuestro sector productivo, para poder competir interna y externa, pero todavía no llega al entendimiento de gran parte de nuestros políticos, que mantienen unos esquemas atrasados en el tiempo, creyendo que todavía viven en un país conservador, bobo, manipulable, que se deja guiar como becerrito sin protestar que lo lleven al matadero.

Hoy nuestro pueblo no está dormido. Tampoco tiene vocación al masoquismo. Ya no está dispuesto a soportar atropellos y guardar silencio. No y no. Esto se revela, por ejemplo, en las relaciones laborales y cómo anhelamos ser tratados desde el poder. Nuestros trabajadores conocen sus derechos laborales y los reclaman; y nuestros ciudadanos exigen que desde el poder haya más transparencia y trabajo en favor del bien común.

Con relación a lo segundo, podemos afirmar, de mi parte también como autocrítica, que nuestros partidos políticos se han quedado a saga con relación al avance que hemos tenido en otros aspectos. Son anacrónicas organizaciones, que no reúnen sus cuadros, que prácticamente han perdido la identidad y la razón de sus orígenes.

Y el tema de la corrupción está en la cima. Ya nuestra gente está hastiada de que le roben hasta el pensamiento. Hoy impera un nuevo sentir: condenar a quienes desde el poder toman lo que no les pertenece. Es un reclamo que se siente en las calles, en las redes… I haréis justicia.