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Hay que sanar a los hospitales públicos

Publicado por Redacción  x  |  Editorial |  lunes 13 octubre 2014

La muerte masiva en el hospital Robert Reid Cabral y las protestas y denuncias sobre las graves carencias del Arturo Grullón en Santiago, son un reflejo del desastroso sistema de salud estatal de este país.

Eso no es un mal de fondo de décadas que han pagado muy caro, con la vida de sus hijos los sectores pobres.

Porque no se trata de otra cosa. Cuando muere un niño o dos cada día por falta de atenciones y por las graves carencias, muertes que se podían evitar, queda como algo normal de todo hospital, no sale a relucir a la opinión pública.

Entonces cabe preguntarse cuántos cientos de niños mueren cada año, cuyas vidas pudieron salvarse. Una tragedia, un genocidio, que es de la exclusiva responsabilidad de los que han gobernado y gobiernan este país.

No estamos diciendo que en nuestros hospitales nadie se puede morir. Nada de eso. En los hospitales más modernos del mundo y con las mejores atenciones se muere la gente. Estamos hablando de los decesos que pueden evitarse.

Es ahí donde debemos pedir cuentas, ya que no es posible que los principales centros hospitalarios pediátricos, en las dos principales ciudades sean desastres como lo demuestran estos hechos.

Cabe imaginar cómo entonces serán los hospitales de los centros de las ciudades y pueblos más apartados de nuestra nación. No pueden ser otra cosa que la antesala del cementerio, mientras los políticos hablan de progreso y bienestar.

Simplemente el viejo y obsoleto sistema sanitario de este país ha colapsado ,y nuestra gente pobre no haya para donde coger en busca de asistencia, sin que se observen iniciativas que puedan revertir este drama humano desgarrador.