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El Congreso de empresarios católicos

Publicado por Redacción  x  |  Editorial |  miércoles 8 octubre 2014

Esta ciudad es sede del Congreso Internacional de Empresarios Católicos, donde se dan cita representantes de entidades empresariales de varios países de nuestra América y dignatarios eclesiásticos.

Importantes debates y ponencias sobre la necesidad de darle un mejor rostro humano a las actividades empresariales, se registran en ese importante conclave, que debe dejar como resultado importantes ideas sobre el accionar de los cristianos en el mundo empresarial.

Desde hace siglos la Iglesia Católica ha buscado darle contenido humano y social al capitalismo, pero hasta el momento los resultados, como bien reconocen algunos de los expositores del congreso, han sido muy pobres.

En esa búsqueda surgió la famosa encíclica de León XIII, Rerum Novarum en 1891, que intentó generar un nuevo marco de las relaciones de empresarios y trabajadores, en medio de un auge extraordinario de las ideas marxistas en el mundo.

Luego siguieron iniciativas vaticanas como el Concilio Vaticano II, la Doctrina Social de la Iglesia, la encíclica El Progreso de los Pueblos de Paulo VI, con planteamientos para el cambio de actitud  a favor de los pueblos.

Pero la lógica imperante en la mayoría de los empresarios católicos ha sido muy similar a los demás, imperando en lo fundamental un modelo que el Papa Juan Pablo II definió como ‘Capitalismo Salvaje”, es decir, el neoliberalismo, con las leyes del mercado como un Dios todopoderoso.

Esta corriente de empresarios católicos tiene buenas intenciones de formular cambios que le den  un rostro más humano a este modelo de acumulación de bienes materiales, donde muchas veces se olvida y atropella al ser humano.

Para generar cambios positivos en esa dirección deberán vencer grandes barreras, impuestas por la competencia, las reglas de juego imperantes y el egoísmo  desenfrenado que tiene tantas fuerzas en este mundo.

El intento es válido y ojalá Dios les acompañe en lograr esas metas, que parecen casi un milagro ante tantas dificultades, en este mundo marcado por la lógica de la ganancia sin límites.