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Periodismo, ética y verdad

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  lunes 5 abril 2021

En los últimos días se ha debatido mucho sobre la ética del periodista. Como es normal, en esa profesión hay todo tipo de personas. Las hay honestas, capacitadas, que verifican las fuentes y que no difaman, pero también aparecen sinvergüenzas, mediocres, inventadoras de noticias y chantajistas. Ser periodista representa una responsabilidad muy grande y de alguna manera me incluyo. Lo que hablamos o escribimos es una extensión de nosotros y una muestra de lo que somos.

El periodista no puede ser miedoso, a sabiendas que al expresarnos debemos ser respetuosos y firmes al defender nuestras convicciones, donde nos equivocaremos no pocas veces. Siempre debemos actuar de buena fe. Hay que ser valiente y decente, lo que en ocasiones no es sencillo combinar. El periodista tibio da lástima.

¡Ay! Me apenan los periodistas que carecen de vida, de pasión, de ego sano; esos que se van por las ramas, que aman lo superficial, que se ciegan ante el dolor ajeno; esos que se adaptan a lo que les permite estar en el juego, aunque todo esto convierta su honor en una piñata, donde hasta los niños le entran a palos.

En sociedades donde en ocasiones impera el disfraz y la valentía está de luto, resplandecen los periodistas que ejercen con altura y responsabilidad. Evitemos a los que borraron de su vocabulario palabras como justicia, igualdad, fraternidad, libertad, dignidad, valor y trabajo. Incluso, los hay tan huidizos que prefieren no enterarse de lo cierto, porque los atormenta, les obstaculiza los bombeos del corazón, los debilita emocionalmente.

 “Periodismo” y “verdad” son dos términos indisolubles. El periodista comprometido defiende con coraje “su verdad” y es humilde para admitir sus errores y limitaciones. “Nuestra verdad” hay que darla a conocer. Para encontrarla basta aferrarse a la moral universal y a los dictados de nuestra conciencia y si lo logramos nos equivocaremos menos. Naturalmente, se requiere estudio e investigación.  

Baltasar Gracián escribió que es tan difícil decir la verdad como ocultarla. “Verdad”, esa palabra tiene peso, aunque solo sea la nuestra. No todos tienen la fuerza de levantarla y llevarla orgullosos en sus hombros y exhibirla como un trofeo. 

Y la verdad es que la “verdad”, en el que comunica y en el que no, tarde o temprano resplandece, íntegra, audaz, potente, feliz, mirando desde las alturas a los insignificantes que quedaron intactos en el fango, atrapados eternamente entre la falsedad y la cobardía. ¡Un aplauso a los tantos periodistas íntegros que tenemos!