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Otra vez estremecidos

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  lunes 5 abril 2021

Nueva vez, la policía nos estremece con otro acto de barbarie contra dos jóvenes predicadores, en el kilómetro 43, en la Autopista Duarte, Villa Altagracia, al regresar a Santo Domingo, tras participar de un culto religioso.   

Sólo pasaron tres meses, que otra patrulla compuesta por tres sicarios, acabó con la vida de una joven promesa militar, coronel piloto FARD, Israel Rodríguez Cruz, en Boruco, Mao, cumpliendo órdenes del crimen organizado.   

A la indignación colectiva, ni el presidente Abinader escapó, por el accionar de una institución que, llamada a preservar vidas y propiedades, desde el 2 de marzo, de 1936, ha sido una especie de guarida de asesinos y delincuentes.   

No pretendo generalizar, pues sé, de la cantidad de hombres y mujeres ilustres que están en su fila, quizás, sólo movidos por la necesidad y deseos de servir, pero un sector delincuencial aposentado ahí arruina sus labores.   

Algunas precisiones, al mandatario, el problema de la policía, no es reformarla. Es un mal de origen, que con el paso del tiempo empeora. Búsquese el consenso y plantee su disolución, dando paso a otra fuerza de orden público.   

No podemos hablar de democracia, de derechos, si un jerarca policial tiene potestad para ordenar el fusilamiento de "delincuentes", como si no existiera un sistema judicial para impartir justicia.   

Cualquier intento, que no envuelva su disolución, es pérdida de tiempo y recursos. Baraje una posible Guardia Nacional, o darles autonomía a las provincias, para que sus autoridades creen su propia policía, el concepto “Policía Nacional” implica corrupción.   

Cree, el Ministerio de Seguridad Pública, que sustituya la inoperante Interior y Policía. Sólo la presencia del oficial que comandaba esa patrulla, demuestra que ese uniforme es una afrenta para cualquier sociedad apegada a valores elevados.   

Su cara, de inmediato la identificamos, pues fue en 2012, cuando lo expulsaron de la DNCD, por vínculos con el narcotráfico, y aparece en las calles, ordenando matar personas de bien, debiendo estar preso o en el banquillo.   

Estaba en Villa Altagracia, donde el crimen organizado encontró terreno fértil para ejecutar a gente del bajo mundo, torturarlos y descuartizarlos. ¿Pura casualidad? Mientras oficiales correctos, no consiguen puestos de mandos, porque en su lugar ponen a aquellos que, sirviendo al crimen, generan mucho dinero, que se reparte entre oficiales mafiosos.   

Alega, perseguían a un auto blanco, pero sin aclarar, cuál era el “trabajo” que hacían y cumpliendo órdenes de quien para matar sus ocupantes. ¿En qué sociedad, mínimamente civilizada, la policía puede matar a “fugitivos”? ¿No garantiza la Constitución, la vida desde la concesión hasta la muerte?   

El asesinato de Joel Díaz y Elizabeth Muñoz, desborda la impotencia y llena de frustración a quienes aspiramos a una sociedad limpia de esta lacra. Y el abogado, Cándido Simón, nos recuerda, que los asesinos de esta joven pareja serán juzgados por (homicidio involuntario).   

Para quienes la ley sólo contempla dos años de prisión, si hubo una orden de matar, no entiendo lo de “involuntario”. Eso significa, que pronto los tendremos entre nosotros, haciendo lo que aprendieron en una policía, que el ciudadano teme más de sus agentes que al delincuente común.  

El presidente removió a 350 oficiales de esa institución, como respuesta a una sociedad estremecida otra vez por la brutalidad policial, contra ciudadanos que, por ser confundidos con delincuentes, pagaron con sus vidas, versión dada, ante la imposibilidad de armar un “intercambio de disparos”.   

alex15958@hotmail.com  

Twitter, @alexalma09