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Así reseñó el diario La Información el sepelio del poeta Hernández Franco

Publicado por Redacción  x  |  Opinión |  viernes 29 agosto 2014

En el recién pasado mes de julio fue inaugurado en el cementerio del municipio de Tamboril el mausoleo en donde descansarán de manera definitiva los restos del laureado poeta, nativo de esta comunidad, Tomás Hernández Franco.

Hernández Franco, autor de uno de los poemas capitales de la literatura dominicana, Yelidá (1942), nació en Tamboril el 29 de abril de 1904 y falleció en la ciudad de Santo Domingo el 1 de septiembre de 1952.

Un día después de su muerte, el periódico La Información  reseñó el infausto acontecimiento de la siguiente manera:

“EL SEPELIO DE HERNÁNDEZ FRANCO FUE MANIFESTACIÓN DE DUELO. LA VILLA DE TAMBORIL VISTIÓ CRESPONES AYER EN HONOR DE SU ESCLARECIDO HIJO”

    «El cadáver de don Tomás Rafael Hernández Franco, periodista, escritor, poeta y orador de gran relieve dentro y fuera del país, fue trasladado ayer mismo, desde Ciudad Trujillo hasta su hogar de la villa de Tamboril, en donde los despojos mortales fueron recibidos por deudos, familiares y amigos, constituyéndose la comunidad de Peña en profundo duelo para rendir póstumo homenaje a la memoria de quien fue, indudablemente, uno de los más conspicuos de sus munícipes, tanto desde el punto social, cultural y político.

En las primeras horas de la tarde se conglomeraron en Tamboril centenares de personas, tanto de la localidad como de Santiago, Moca, La Vega, Ciudad Trujillo y de otras ciudades y pueblos, de donde numerosas personas  acudieron a testimoniar sus afectos al desaparecido y a su distinguida familia, dando así  cálida expresión al profundo sentimiento de pena que se ha producido en todos los círculos intelectuales y sociales del país con tan irreparable pérdida.

A las cuatro de la tarde se inició el acto del sepelio, partiendo la extraordinaria comitiva fúnebre desde la casa mortuoria, en la calle “Presidente Trujillo” (hoy Real), hasta la iglesia  San Rafael, en donde fueron oficiados solemnes funerales.

Desde la iglesia se inició de nuevo el desfile fúnebre por la misma calle, hasta el cementerio, en donde se llevó a cabo la inhumación. En el trayecto, la banda municipal de música de la villa ejecutó varias piezas fúnebres. Sobre la recién abierta tumba fueron depositadas ofrendas florales, exponentes todas del afecto familiar y amistoso que siempre supo conquistar el intelectual desaparecido.

Nuevamente hacemos votos por el descanso eterno del compañero ido,  y reiteramos nuestros votos de condolencia a todos sus deudos, muy especialmente a su viuda, doña Amparo Tolentino, a su hijito Tomasito, a sus hermanos Marino, Rafael Tomás, Villón, Melba, Mirtha y Mary Cruz, su  suegro don Vicente Tolentino Rojas y demás que en una u otra hayan sido afectados por tan infausto suceso»

LA INFORMACIÓN

2 de septiembre de 1952