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¿Judicialización política de la corrupción o qué?

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  jueves 19 noviembre 2020

Lamentablemente el poder judicial es una representación de las trenzas de poder que determinan su conformación. 

Nada ha cambiado. 

Yeni Berenice Reynoso la procuradora adjunta de la República Dominicana, electa por el presidente Luis Abinader, es un botón que salta a la vista, por dónde surgió al tren de la justicia, sus vínculos políticos todo el mundo sabe que han sido con Leonel Fernández y que llegó por su dilatada militancia peledeista. 

La elegida expresidenta de la Suprema Corte de Justicia, Miriam Germán Brito, como procuradora general de la República, sus antecedentes y conflictos con el pasado gobierno es de historia. Todos conocen de esas discrepancias y disputas. 

Para sellar el hilo perfecto, la procuradora general Miriam Germán Brito designó a Yeni Berenice Reynoso Gómez como directora general de Persecución, y el Consejo Superior del Ministerio Público puso bajo la responsabilidad del procurador adjunto Wilson Camacho a la Procuraduría Especializada de Persecución de la Corrupción Administrativa (Pepca). 

En días venideros tendremos el debate de si los reos por corrupción del PLD, tendrán la dualidad al mismo tiempo, de presos políticos y presos por acusación de corrupción. 

La cruzada contra la corrupción de Luis Abinader se podría ver deslucida y debelada como política si solo persiguen de los gobiernos de la Era del PLD a los danilistas, porque dejar a los leonelistas, que tuvieron tres gobiernos con su líder Leonel Fernández seria mostrar un carácter político, una ofensiva del gobierno para destutanar y desacreditar a Danilo Medina y al PLD. 

Si solo meten a los danilistas y dejan a los leonelistas se verá como una ofensiva mediática y judicial del gobierno, una intentona política con el pretexto de “poner fin a la corrupción”. El pretexto, no importa el grado de veracidad, podía ser motivo para acompañar la liquidación del danilismo. 

Evidentemente entonces que habría una judicialización política de la corrupción. 

 Obvio, evidenciaría un compartimiento del poder político.  

Habría que ver si la persecución incluyente solo de los danilsitas, el llevar a prisión a sus exfuncionarios le limitaría a hacer oposición política, su capacidad de movilizar gente contra el gobierno y contra ese poder judicial. 

Casos los hay de sobre donde se ha utilizado el poder judicial para organizar conspiraciones políticas, ello surgió en EEUU, cuyo departamento de Justicia ha reconocido, en forma reiterada, su propósito de combatir la corrupción afuera del país, en especial en América Latina.  

De allí nace la “operación Odebrecht” y probablemente la de los Cuadernos, cuyos datos verosímiles o verídicos han cobrado estado público en el momento adecuado u oportuno, para resolver encrucijadas políticas a favor de la derecha.  

Este método ha dio un resultado excelente en Brasil, donde el gobierno "corrupto" de Lula pudo ser liquidado a favor del gobierno criminal de Bolsonaro.  

El departamento de Justicia norteamericano es el mismo que encubre los delitos personales y familiares de Donald Trump.  

Lo mismo surgió con la conspiración en Bolivia, donde se pusieron en acción todas las denuncias que sirvieron para proscribir la candidatura de Evo Morales e impedir su gobierno.  

El establecimiento, en Argentina, de una Justicia Federal, es decir especial, para tratar la corrupción estatal, es el reconocimiento más contundente de la judicialización de la política y de la creación de un poder de supervisión ajeno a la representación parlamentaria y a sus atributos de juicio político. El poder judicial es una representación de las trenzas de poder que determinan su conformación. La prisión preventiva, por un lado, y el prevaricato y la prescripción de delitos, por el otro, son los métodos alternativos que usa la clase dominante para liquidar funcionarios o absolverlos para resolver los conflictos de intereses en juego. 

En breve veremos en República Dominicana a la fracción de poder adversa que se vale de aquella para obtener un resultado político.  

Ojalá que algún día tengamos órganos de justicia por elección popular… En América Latina hemos vistos que muchos de los acusadores son tan corruptos y deberían tener causas abiertas por corrupción como los mismos reos. 

Y estoy plenamente convencido que República Dominicana necesita una limpieza radical, de cabo a rabo, quien se encargará, no lo sé, cuándo, no lo sé…