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La democracia con orden es la paz

Publicado por Redacción  x  |  Opinión |  viernes 17 enero 2014

La democracia con orden es la paz. El mantenimiento de la paz requiere del sacrificio de los ciudadanos de buena voluntad. La fortaleza del orden institucional depende del cumplimiento de la Ley y los buenos sentimientos patrios. El país que por recibir las sobras de los que más tienen pierde su soberanía, no es digno del respeto de quienes jamás olvidan a sus héroes.

Quizás estos conceptos estén lejos de la realidad, pero es en lo que creemos. Hay países donde algunos de sus más destacados representantes, en los diferentes núcleos de cada de cada sociedad,  tienen su manera de pensar y hacer las cosas.

En el caso de la República Dominicana, país que forma parte de una bella historia en lo referente a sus luchas por la libertad, parece que comienza a sucumbir con respecto a los ideales de muchos de sus protagonistas.

La soberanía nacional no debería tener precio, pero parece que en al República Dominicana ya se le está poniendo, aunque “reduciendo su costo”. Lo lamentable de lo que está ocurriendo en nuestro país, es que quienes están vendiendo a su patria para enriquecerse de manera personal, olvidan que la historia es una leyenda permanente,  que las presentes y futuras generaciones se nutrirán de los conceptos salidos de sus páginas.

Sólo hay que pensar que Cristo, el Supremo  que nació del vientre de una  mujer, también incomparable, su grandeza, cada día que pasa, forma parte de una historia que siempre se renueva y aporta más conocimientos.

Los conflictos entre República Dominicana y Haití costaron mucha sangre en perjuicio de quienes creyeron en su soberanía. ¿Qué diría Juan Pablo Duarte y los demás trinitarios si todavía vivieran físicamente?

Desde hace muchos años planteamos que se le buscara una solución al problema de los dominicanos de descendencia haitiana, pero nadie hizo caso. No se tomaron las medidas pertinentes y ahora comenzamos  a resolver los problemas con la abierta intromisión extranjera, para colocarnos en el sitial de los incapaces.

¡Así como suena!  Si se hubiese aplicado el mandato constitucional, que también señala lo de la regulación de los ciudadanos ilegales (haitianos, chinos, japoneses, norteamericanos y de otras nacionalidades), el país estuviera desarrollando sus actividades migratorias ajustadas a la Ley, pero no lo hicimos, dejando de recibir millones de pesos por  concepto del  pagos de impuestos.

Pienso que la intromisión extranjera, en el presente conflicto con Haití, pudo haber tocado la esencia de sectores muy poderosos y decisivos. El Presidente Danilo Medina, a quien conocemos como un hombre comprometido con nuestra democracia, tiene que tener mucho cuidado para evitar que algún aventurero empeñe su mandato.

Es importante que se mantenga el  diálogo entre los dos países, pero la República  no debe renunciar  a sus derechos constitucionales, como lo hacen todas naciones. Pero es importante decir que los descendientes haitianos nacidos en el país, cobijados por nuestra Constitución, tienen derecho como dominicanos a exigir su nacionalidad.

Los dominicanos y los haitianos que llegan a la nación,  ilegales en más de un 95 por ciento, comparten en los diferentes lugares del país. El problema es que las autoridades haitianas, siempre irresponsables, prefieren incentivar el conflicto entre los dos países que dedicarse a resolver sus grandes males sociales.

Países poderosos, que deberían ayudar más a los haitianos, quieren que el problema de pobreza extrema de esa nación sea solucionado por República Dominicana. ¡Se quiere forzar más al país de lo mucho que hace por los haitianos. El conflicto con Haití será permanente, porque su gobierno no tiene capacidad para resolver sus graves problemas, por falta de iniciativas. ¡Cada tiempo, sentarán en el banquillo de los acusados internacionales a la República Dominicana!

Lo ideal es que el país regule su frontera, termine de resolver el problema de los ilegales y reconozca el derecho de los descendientes de descendencia extranjera, como está establecido en la Constitución, para que al gobierno haitiano se le terminen sus falsos argumentos. ¡Así tendrá que asumir sus propios conflictos y pasarse el tiempo viviendo en estado de zozobra con autoridades irregulares.

¡Gracias por leernos!