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El cambio prometido, que se cumplan las promesas de campaña

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  miércoles 15 julio 2020

Nadie en su sano juicio pretende que el PRM inicie a partir del 16 de agosto un radical cambio de la noche a la mañana, mucho menos que lo lleve a cabo un presidente y un partido conservador, con ataduras fuerte de los sectores económicos y oligárquico del país.

Tenemos un país con calamidades de décadas, con una franja de pobres, sin una clase económica domínate de conciencia, donde mas que el país, la patria, priman sus intereses, donde no abraza junto a la clase política un proyecto de nación viable y razonable.

Cada presidente, cada gobierno sucumbe ante ellos…

Cambiar esta realidad no será fácil, mas no imposible, y el primer obstáculo es que nos somo un pueblo educado ni organizado, ese es el primer obstáculo serio, si es que existe ese interés del nuevo presidente Luis Abinader.

Un viso positivo es que, por las primeras designaciones de presidente electo, Luis Abinader, al parecer lleva una nueva clase social al poder, ojalá que sea garante del anhelado bienestar.

El pueblo dominicano de manera casi absoluta le ha conferido la responsabilidad de conducir los destinos de la patria en una votación que superó el 53,05 % , millones de personas acudieron a las urnas con un profundo malestar social que se tradujo en el rechazo contundente de los otrora imbatibles partidos (PLD) que habían detentado la presidencia de la república por varias ocasiones.

Las expectativas son muchas.

Ojalá no se inicie el nuevo gobierno este 16 de agosto sobre la base del odio y la persecución innecesaria y politiqueras.

El combate a la corrupción e impunidad no puede ser sobre la base del odio, sino sobre pruebas y casos debidamente documentados, con pruebas y testimonios irrefutables.

La gente voto por inconformidad social, por hastío, por ver las mismas caras en los puestos públicos y en las cámaras legislativas y municipios.

Luis abinader PRM se ha comprometido a resolver los problemas en corto plazo, a cambiar de raíz la situación desfavorable para millones de dominicanos, así fue que logró despertar la conciencia cívica y con ello un voto masivo para su partido, eso es lo que los ciudadanos quieren, eso es lo que esperan.

A días años de Luis Abinader lograr el triunfo, aun sin juramentarse pululan los análisis en todos los sentidos y opinadores.

Hay que esperar, y desear que las cosas marchen bien, que se cumplan las promesas de campaña, que sea aceptable su desempeño.

Que la corrupción disminuya, que haya castigo en los casos que se evidencie de corrupción pasada, no solo del gobierno de Danilo Medina, sino de los anteriores, para que se sea justo y no politizarlo.

Que no se venda que se eliminara, se erradicara este terrible flagelo, porque eso es imposible, pero que no será práctica común y se impedirá que crezca diariamente.

Que se aplique la estrategia de seguridad nacional. Que baje la violencia y delincuencia.

Que los datos sobre desempleo, educación y bienestar mejoren, que sea el gobierno de los pobres.

La esperanza, como en el mito de Pandora es lo último, es lo que nos queda….

No hay de otra, debemos persistir sin descanso para cambiar la realidad, aunque en el intento llevemos descalabros….

La solución debería ser la de fusionarnos en un gran bloque social que destaque a los más comprometidos y visionarios hombres de entre ellos, y fuera.

Solo así se puede acometer los retos que nos impone hoy la realidad.

Los líderes, los militantes, los comprometidos, los partidos no nos cansaremos, no nos desalentaremos, ni nos acobardaremos jamás ni ante las peores vicisitudes sabedores de que la historia tarde o temprano pone a cada uno en su lugar.

Debemos saber que es posible lograrlo y nos lo muestra la historia.

A principios del siglo actual se consideraba al pueblo chino una economía emergente, pero hoy se levanta como un gigante en todos los ámbitos dando lecciones importantes en el terreno económico y social, logrando en la década anterior un crecimiento promedio del 3.8% anual y sacando cada año a 20 millones de ciudadanos de la pobreza (El capital en el siglo XXI, Thomas Piketty), por ello ni un paso atrás sabedor que estamos condenados irremediablemente al triunfo.