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Mi confinamiento por COVID19 en Nueva York

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  domingo 26 abril 2020

Este ha sido un suceso sorpresivo, inesperado, esta crisis del Covid 19 de gran impacto socioeconómico, psicológico nadie lo pudo predecir.

Llevamos dos meses encerrado, solo saliendo a buscar provisiones cuando se termina, es todo lo que podemos hacer, adaptarnos lo mejor posible y tomar conciencia de que todo pasa.

Hemos estado lejos de la familia, soportando estoicamente todo esto.

A pesar de todos estas laceraciones, de los enfermos, los muertos, la incertidumbre, nada es totalmente negativo y también nos muestra lo positivo de avances significativos que hemos logrados en la humanidad, por ejemplo, el internet, una herramienta fundamental para estos días aciagos que vivimos, en nuestro día a día ha sido nuestro fiel compañero,  Google,  Facebook, Twtter han sido excelentes y grandes descubrimientos.

Lo que si es que el Covid 19 ha cambiado el curso de la humanidad.

Esto nos ha ensenado que tenemos que vivir con la incertidumbre, muestra nuestro sesgo psicológico de creernos que las cosas serán siempre más o menos como prevemos.

Cada vez más tenemos que convivir con la incertidumbre.

 Aquí, en mi encierro en Nueva York, medito, eso me hace sentirme centrado. Es una forma de buscar un lugar dentro de mí mismo, me da estabilidad, es un antídoto ante estos brutales cambios de exterior.

La meditación nos permite ser fuerte ante las emociones que provoca lo negativo que hoy nos inunda.

Es triste ver esta ciudad sucumbir, llena de temores, sola.

La ciudad de la diversidad, de los encuentros y desencuentros, de los contrastes no solo arquitectónicos sino de su propia cotidianidad, la llamada capital del mundo, la que nunca duerme, Nueva York.

Hoy, en este confinamiento, ante la amenaza de la vida, valoro más el existir, y me detengo a observar mi respiración, mis pensamientos, mis sensaciones físicas, y lo triste e inseguro que ha sido toda esto.

Sé que llegara un momento, cuando esto haya pasado, que recordaremos estos momentos, quizás con nostalgia, con tristeza por lo que se han ido y por la crisis dejada por un gran tiempo, pero donde a pesar de ello, compartimos más que nunca tiempo, tristeza, risas, actividades, porque también hay un lado positivo que  nos dejara huellas y un lado positivo.

Estar meses encerrado todo el día en la casa no es fácil ni nada positivo, el encierro es malo, es doloroso, es largo y nos harta de verdad.

Pero, nos ha permitido afrontar los retos y desafíos cotidianos, solo o en familia, en grupo, memorizar cosas, aciertos y desaciertos…

Claro, la decepción es legítima. El miedo al virus es latente.

Y el mayor reto ha sido evitar la ansiedad…

Estas palabras es una cierta forma de llevar cuenta de este confinamiento, de este momento histórico, es en definitiva, escribir la historia a través de nuestra pequeña historia.