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PRD: paradoja y reveses

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  viernes 20 marzo 2020

Con más de 80 años gravitando en la vida política nacional, siendo protagonista de los principales escenarios de la nación, el PRD ha vivido en los últimos tiempos una de sus peores sacudidas y crisis existencial.

Que se recuerde, de todas las divisiones sufridas en su existencia, el PRD no había tenido una crisis tan profunda, que lo dejara tan chiquito numéricamente.

Los sectores más conservadores de la organización lograron articular un desprendimiento, bajo un plan mediático de denuestos, descréditos y diatribas contra el PRD y Miguel Vargas, que aposentaron en la mente y conciencia de miles de perredeistas que él era el malo y ellos los salvadores e impolutos en la organización.

El PRD se desgarrapatizo, pero en su interior quedaron el mal, los quintas columnas, los enemigos de Miguel Vargas, los que buscaban pescar en rio revuelto, los que no tenían objetivos políticos, sino personales. Y engañaron a Miguel Vargas.

El PRD,para sobrevivir ha tenido que pactar, adherirse a estrategias electorales que quizás, y sin el quizás, no han sido bien vista por un segmento importante de la población.

Pienso, y lo digo en voz alta, que en ese proceso desgarrador que ha vivido el PRD, donde Miguel Vargas y los dirigentes de la organización han tenido que emplearse a fondo para mantener vivo a su partido,  a pesar de los éxitos judiciales, políticos, Miguel Vargas, políticamente descuido la defensa de su imagen y del propio partido.

Debió Miguel Vargas ser agresivo en su defensa pública ante los acosos, diatribas y calumnias contra él y el PRD, que articularon los que se fueron y los enemigos tradicionales del partido blanco.

Y concomitantemente a esa defensa y restablecimiento de su imagen pública política,  mostrar la verdad de lo acontecido, también Miguel Vargas debió tomar las calles, asumir la visita y organización personal del partido a nivel nacional.

Los resultados electorales de ahora, el revés electoral de ahora, tiene que ver con estos puntos, porque el sentimiento perredeistas está ahí, en cada hogar dominicano, el voto blanco está ahí, digo que momentáneamente ha cambiado de lugar.

Es una falacia, una mentira,  pregonar, decir, plantear que el PRD como institución esté desapareciendo gradualmente, y que esté siendo reemplazada por una nueva estructura política, llamada PRM. Negativo.

El PRD ha tenido un gran revés, ha decaído, pero lejos está de desaparecer.

No se puede hablar ni siquiera de hipótesis de un nuevo modelo de partido a salvo de la crisis en el PRD.

Lo que hay es una mudanza momentánea de lealtades, por confusión, por conveniencia electoral, por disgusto, tarde o temprano, ellos volverán de su casi entierro…

Nadie podrá tomar el lugar del PRD, porque su historia, sus efectos en la construcción de la democracia dominicana están sellado con lágrimas, sudor y sangre de sus dirigentes y el pueblo dominicano.

El PRD es un partido de virtudes. El reino de la virtud triunfará porque es superior a la maledicencia.

Fe, que el PRD superará las tensiones, paradojas y reveses democráticos vividos.

La cúpula actual del PRD debe asumir la crítica y autocritica, el relanzar y adecuar a la organización, convertir al PRD en un partido de cuadros, mejorar la relación con la sociedad civil y su democracia. Hacer un reexamen.

Porque en definitiva los partidos son frutos de la modernidad y la democracia.

La democracia es posible gracias a los partidos…

Y recuerden, "los partidos formulan políticas para ganar votos, no ganan votos para formular políticas".

Y más aun, la crisis de los partidos no implica su declive, sino su ajuste y renovación ante vuelcos estructurales de la sociedad.

Y la culpa del divorcio sociedad-partidos es de éstos, de su ambición y abandono de la sociedad.

El PRD debe seguir adecuándose, porque con la revolución en los medios de comunicación, por ejemplo, los partidos tienen que aprender a hacer campañas por Internet y menos en plazas.

Hoy los partidos tendrán que presentar candidatos mediáticos y, si los hay, jóvenes y guapos. Estamos en sociedades descreídas de las grandes causas o ideologías, los partidos tienen que reconfigurarse para responder a demandas específicas.

Vivimos la época donde los ciudadanos votan más por la persona y no por el partido. Aunque los partidos siguen siendo esenciales y vitales para esta democracia.

Santiago, es un claro ejemplo de eso.