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Pensador y autor de “100 ideas”, muere a los 100 años cumplidos

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  jueves 27 febrero 2020

El prestigioso filósofo argentino Mario Bunge, autor de la obra “100 ideas”, ha muerto a los cien años en Montreal (Canadá), ciudad donde residía tras ocupar desde 1966 la cátedra de Lógica y Metafísica en la Universidad de McGill.  Bunge es un pensador racionalista, materialista, crítico, comprometido con la ciencia y con una concepción progresista de la sociedad y la política. Es uno de los filósofos más reconocidos e importantes del mundo actual. Por tanto, ya es un clásico de la filosofía científica, y, también “una fuente continua de inspiración y novedad en cualquiera de los campos más relevantes de la filosofía actual”, según el profesor de la Universidad de Salamanca, Miguel A. Quintanilla.

"Se puede ignorar la filosofía, pero no evitarla”

 La filosofía de Mario Bunge corresponde originalmente al Realismo científico, pero sus formulaciones y aportes dados por este pensador con luz propia, ha sido denominada como Realismo bungeano. Este se caracteriza “por ser una conjunción de siete tesis que abarcan prácticamente todo su pensamiento filosófico, de allí que también le valga el nombre de realismo integral. Esos siete ejes principales son: ontológico, gnoseológico, semántico, metodológico, axiológico, moral y praxiológico”. 

  “Es importante enseñar a estudiar por cuenta propia, a buscar por cuenta propia, a asombrarse”. 

Bunge no estuvo ajeno a debatir públicamente sus ideas, todo lo contrario, fue un polemista constante a lo largo de su prolongada vida. Por ejemplo, en 1985 hizo algunas advertencias sobre el futuro de la ciencia que parecieron inoportunas pero que el tiempo le ha dado la razón. Esas reflexiones las terminó con las siguientes palabras: 

“es posible que estemos en los comienzos de una crisis de la ciencia básica que, de seguir, desembocaría en una Nueva Edad Media. Si deseamos evitar esta catástrofe, es menester que hagamos algo por cambiar la “imagen pública de la ciencia, de modo que pueda seguir atrayendo a algunos de los jóvenes más inteligentes y siga mereciendo el apoyo de administradores y políticos ilustrados, sin necesidad de prometer lo que no puede dar…”

Uno de los artículos de la prensa escrita internacional ha expresado con motivo de su muerte “que el profesor emérito estuvo trabajando hasta casi el final de sus días y creemos acertado decir que cuanto más ha profundizado en la naturaleza humana Más ha querido acoplar ese conocimiento a la bondad y a la lucha por construir un mundo mejor, lejos de guerras e injusticias”.

Ojalá que esos deseos del distinguido pensador se hagan realidad, para eso, todos nosotros debemos contribuir a que ese ideal se convierta en realidad.

Mario Bunge, nació en 1919, en la Provincia de Buenos Aires, República Argentina. Hijo del médico y diputado socialista Augusto Bunge. A los 32 años se graduó con un doctorado en Ciencias Físico-Matemáticas. Desde 1956 fue profesor de física teórica y filosofía en la Universidad de Buenos Aires, hasta 1963, cuando insatisfecho con el clima político de su país (dictaduras miliares y tiranías civiles), tomó la decisión de emigrar. 

Enseñó, además, en México, Estados Unidos y Alemania. Fue investido en más de una veintena de veces como Doctor Honoris Causa, otorgado por universidades europeas y americanas. Ingresó como miembro a numerosas sociedades científico filosóficas. En 1982 fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias en Humanidades. Mantuvo siempre una actitud combativa contra lo que llamaba: las seudociencias, entre ellas, el psicoanálisis.  

Bunge fue autor de una abundante producción filosófica, particularmente su monumental “Tratado de filosofía básica”, compuesto por ocho libros, distribuidos en nueve tomos. Otras obras importantes son: “Temas de educación popular”, “Filosofía de la física”, “La investigación científica”, “Intuición y razón”, “Seudociencia e ideología”; “Tres mitos de nuestro tiempo: virtualidad, globalización, igualamiento”. Además, “Ser, saber, hacer”, “100 ideas”…