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La amenaza como recurso de dirección laboral

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  viernes 14 febrero 2020

(Al señor Marino Collante)

“El trabajo es un derecho, un deber y una función social que se ejerce con la protección y asistencia del Estado. Es finalidad esencial de Estado fomentar el empleo digno y remunerado”

(Art.62, Constitución R.D.)

Amenazar es intimidar, ejercer presión o provocar miedo. Es darle a entender a alguien que se le quiere hacer algún daño, algún mal. 

En el mundo del trabajo, tanto público como privado, es común que jefes o encargados de departamentos amanecen constantemente al personal que labora bajo su mando, especialmente cuando de este se requiere algún tipo de colaboración especial; pero tan odioso recurso solo es puesto en práctica cuando el liderazgo dirigencial y la capacidad de persuasión necesaria para mover voluntades, brillan por su ausencia. En fin, cuando la mediocridad guía el comportamiento de los mandos gerenciales. Esto quiere decir, que todo jefe que emplee la amenaza como su principal recurso de dirección, es un jefe necesariamente mediocre y acomplejado.

En otras palabras, la amenaza en el ámbito laboral tiene cabida cuando el líder desaparece y el jefe entra en acción. Un auténtico líder concitará siempre el apoyo deseado del personal subalterno sin que medie ningún tipo de medidas intimidantes. De lo contrario se produce lo que la OIT llama trabajo forzoso, entendiéndose como tal,”el trabajo que se realiza de manera involuntaria y bajo amenaza de una pena cualquiera“

Es el caso del señor Marino Collante, director del Departamento Aeroportuario  y alto dirigente del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), quien públicamente tuvo la indelicadeza de amenazar con retener los salarios y cancelar de sus puestos de trabajo a  miembros de esa organización que no apoyen al  candidato a alcalde por el distrito municipal de  La Canela, Santiago. “EL REFORMISTA QUE NO TRABAJE ABIERTAMENTE CONMIGO Y APOYE A JOSÉ AUGUSTO BUENO, QUE SE PREPARE…” – fueron parte de sus amenazantes palabras.

Pensé que acciones de esa naturaleza eran normales solo en  épocas ya superadas, por lo que tener al frente de una estructura política y/o de un departamento del Estado a un dirigente dotado de tan cavernario y tiránico perfil, constituye no solo un peligro, sino una vergüenza pública. Es más, en un país debidamente institucionalizado, la amenaza de Marino Collante, por ilegal e ilegítima, pudo constituir una causa más que justificada para que ese señor fuera destituido del cargo y sometido de inmediato a la justicia.

Uno de los derechos consagrados en la Constitución de la República Dominicana es el derecho al trabajo (Art. 62), y este, por simples razones ideológicas, nadie, por más rango y poder que posea, puede violentarlo 

Finalmente, amenazar con cancelar o retener los salarios a humildes servidores públicos, en caso de no votar o realizar campaña en favor de un determinado candidato, es una práctica, cruel, inhumana, bestial y cavernaria. Yo no sé si quien así proceda, sería   capaz de pisar la puerta de una iglesia y mencionar el nombre de Dios.