Ultima Actualización: viernes 18 octubre 2019  •  12:59 PM

Francisco Casanova, In memóriam al amigo y artista

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  jueves 3 octubre 2019

“Si se calla el cantor calla la vida
Porque la vida, la vida misma es todo un canto
Si se calla el cantor, muere de espanto
La esperanza, la luz y la alegría.”
(Mercedes Sosa)


Calló la voz de un destacado cantor dominicano. Una enfermedad ha silenciado para siempre el sonido firme y melodioso del tenor Francisco Casanova. Reconocido como un notable artista del canto lírico mundial.  
   

Cayó físicamente el ser humano el pasado 26 de septiembre; pero no callarán tu voz ni tu presencia escénica registrada en cientos de conciertos y actuaciones  ofrecidos en los más exigentes teatros de todo el mundo. Tu legado más trascendente será el educativo, al que dedicaste la última etapa de tu vida. Tiene un destino promisorio, porque pleno de tus conocimientos y experiencias fue sembrado en  decenas de talentosos estudiantes que encontraron en ti al maestro capacitado y generoso. 
   

Es una lástima que en nuestro país las autoridades correspondientes no le ofrecieran impartir esas “clases magistrales”, de las cuales muchos jóvenes dominicanos se hubieran enriquecido. Tampoco le rindieron el reconocimiento que merecía su elevada categoría artística. 
   

Francisco Casanova, es el nombre artístico de Francisco Chahín y Casanova, es decir, toma de su madre Bárbara el apellido para su identidad artística. Su padre se llamaba Alfredo. Francisco nació en la región este de la República Dominicana, específicamente en Santa Cruz del Seibo, un día como hoy 3 de octubre, pero de 1957. Cuenta la periodista Emelyn Baldera en su artículo biográfico sobre Francisco, que su padre fue un cantante por los años 40 y que, en una ocasión lo oyó siendo muy niño pudo escucharlo cantar con su bella voz de tenor y le tocó el corazón. 
   

“Al escuchar a mi padre me dije, eso es lo que voy a hacer, y ya a los once años, mi inclinación a pasarme horas oyendo los discos de la colección de mi padre aumentaba de día en día. Así fue como llegué a conocer a Caruso, Gigli, Galle-Cutrci, Scotti, Kraus, Del Mónaco, Boninsegna, Farrar, Pertile, Fleta, Mardones, Campora, Ferraro, Muzio, Olivero, Callas, Tebaldi, Caballé, Bastianini, Kristoff, Neri, Guelfi,Ausensi, Aragall…” (Listín Diario. Septiembre 2019). Por tanto, sus primeras lecciones del canto las obtuvo de la discoteca familiar y de su madre que era pianista. Poco después, “el maestro Enrique Estévez Pacheco, quien era por entonces director de la Banda Municipal de Música, lo tomó como pupilo”.
   

En 1978 continuó sus estudios en el Conservatorio Nacional de Música, orientado  por el tenor clásico Rafael Sánchez Cestero, y posteriormente se radicó en Estados Unidos hasta la hora de su muerte. Esa nación sirvió de eje para consolidarse como artista y extendió sus horizontes hacia otros países que valoraron su talento: Austria, Francia, España, Alemania, Italia, Polonia y Yugoslavia…También fue aclamado en países de América Latina como Colombia y Puerto Rico.
   

“Uno de sus principales logros lo obtuvo el 18 de mayo de 1996, cuando Francisco Casanova sustituyó al famosísimo tenor Luciano Pavarotti en el espectáculo Pavarotti and Friends en el Teatro de la Filarmónica de Nueva York interpretando arias y duetos de La Boheme, Un Ballo in Maschera, L’Mico Fritz, Tosca, Il Trovatore y Lucía. Dos días después apareció cantando con la Opera Orchestraof New York el papel del Rey Carlo de la ópera Giovanna D’Arco, de Verdi” (J. R. Sosa. Acento.com). Logró acumular un respetable repertorio de más de 50 personajes clásicos.
   

Misión cumplida, Francisco. Con este sencillo artículo te digo, hasta luego. Sin embargo, no puedo dejar de mencionar la misma reflexión que utilizó el educador dominicano ante los restos del insigne pensador Eugenio María de Hostos: 
“Oh,  América infeliz que sólo sabe de tus grandes hombres
cuando son tus grandes muertos”.