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El Acta de Independencia de 1863

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  jueves 12 septiembre 2019

“El Grito de Capotillo” lanzado por 14 patriotas dominicanos que cruzaron la frontera el 16 de agosto de 1863 para llevar a cabo la guerra restauradora, se produjo justamente a la mitad del período histórico 1861-1865, llamado: “La Anexión a España y la Restauración de la República”. No fue la única acción armada de los dominicanos, las hubo antes y después de 1863, pero ésta en particular se convirtió en una guerra determinante por el apoyo del pueblo, y porque se propagó rápidamente por el Cibao donde las comunidades del noroeste cayeron en manos de los restauradores. La Guerra de la Restauración tuvo un momento culminante en esta ciudad cuando se libraba la batalla y se produjo el 6 de septiembre el Incendio de Santiago, que decidió la guerra a favor de los dominicanos.  
    
Días después en esta misma ciudad de Santiago de los Caballeros, se instaló el Primer Gobierno Restaurador el 14 de septiembre de 1863, y aquí se redactó, se aprobó y se firmó el Acta de Independencia (“que debió haber sido el Acta de la Restauración de la República”, según Juan Bosch) por personalidades de nuestra vida pública. Ese documento  político era esencial para la configuración de la Segunda República luego de concluidas las acciones bélicas que dieron el triunfo a los patriotas criollos, y con la salida de las tropas españolas de nuestro territorio.
    
Los  rubricantes del Acta de Independencia, según lo certificó Francisco Dubreil,  Oficial Mayor de la Comisión de  Relaciones Exteriores, fueron: “Benigno F. de Rojas, Gaspar Polanco, A. Deetjen, P. Pujol, José A. Salcedo, Benito Monción, Manuel Rodríguez, Pedro A. Pimentel, Juan A. Polanco, Gregorio Luperón, Genaro Perpiñán, Pedro Francisco Bonó, Máximo Grullón, J. Belisario Curiel, R. Curiel, H. S. Riobe, Estevan Almánzar, Ulises Espaillat, c. Castellano, J. Valentín Curiel, F. Scheffemberg, Juan A. Vila, F. A. Bordas, J. Jiménez, A. Brenes, Ramón Almonte, Manuel Ponce de León, F. Casado, J. F. Márquez, J. Alba, Dionisio Troncoso, R. Martínez, Presbítero Miguel Quezada, l. Perelló, R. Velásquez, P. Pimentel, Gabino Crespo, J. A. Sánchez, Manuel de J. Jiménez, Rufino García, Juan Riva. Siguen más firmas”. (sic).    
     
La primera parte de dicha Acta de Independencia de 1863, dice así:
    
“ACTA DE INDEPENDENCIA. Nosotros los habitantes de la isla de Santo Domingo, manifestamos por medio de la presente Acta de Independencia, ante Dios, al mundo entero, y al trono de España, los justos y los legales motivos que nos han obligado a tomar las armas para restaurar la República Dominicana y reconquistar nuestra libertad, el primero, el más precioso de los derechos con que el hombre fue favorecido por el Supremo Hacedor del Universo, justificando así nuestra conducta arreglada y nuestro imprescindible obrar, toda vez que otros medios suaves y persuasivos, uno de ellos muy elocuente, nuestro descontento, empleados oportunamente no han sido bastantes para persuadir al trono de Castilla: que nuestra anexión a la corona no fue la obra de nuestra espontánea voluntad, sino el querer fementido del general Pedro Santana y sus secuaces, quienes en la desesperación de su indefectible caída del poder, tomaron el desesperado partido de entregar la República, obra de grandes y cruentos sacrificios, bajo el pretexto de anexión al poder de la España, permitiendo que descendiese el pabellón cruzado, enarbolado a costa de sangre del pueblo dominicano y con mil patíbulos de triste recuerdo”. (…).