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¿Requerimos cambios?

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  martes 10 septiembre 2019

Hace casi dos años escribimos un artículo titulado “CambIar los Paradigmas, y esto lo traemos a colación a propósito del crimen que se llevó a cabo en contra de la joven abogada, Anibel González Ureña, de manos de su ex pareja, que resultó ser el victimario principal, sin embargo, no fue el único que conspiró; realizó acciónes e inacciomes; en contra de ella.  
    
Resulta que no fue solamente, Yasmirl Oscar Fernàndez, quien la primera vez intentó asesinarla y que dos años después llevó a cabo su macabro plan.  Hubieron otros autores que también contribuyeron con su complicidad;, ya fuere con silencio o con indiferencia o con acciones indebidas que de una forma o de otra, dieron al traste con la pérdida de la vida de una madre; profesional y ser humano, que tan solo buscaba rehacer su vida y alejarse de quien pretendía terminar lo que inició con obsesión.

El artículo al que nos referimos expresaba lo siguiente:

“En toda sociedad existen parámetros o modelos de conducta que dirigen la cultura de una determinada nación y orden social en sus diversos órdenes.  Uno de estos resulta ser el que nos han inculcado a los hombres, a los machos, a los niños y a los jóvenes desde pequeños.  Esta forma de pensar y actitud nos retrata de cuerpo entero.   El paradigma creado de que las mujeres son propiedad exclusiva del hombre que en un momento es su compañero sentimental o esposo.  El hecho de que las mujeres pueden ser tratadas como objeto, sin derechos, facultades ni reconocimiento del espacio que se hanganado a base de esfuerzo, capacidad, trabajo y responsabilidad, en una sociedad que promueve el machismo en su peor dimensión y concepto”.  
     
“El que veamos en nuestro medio social que las cifras de muertes de mujeres por violencia provocada por sus maridos, ex esposos, amigos o compañeros o concubinos,  algunos de ellos como: el que lo haya dejado o separado; el logro económico y profesional por encima del hombre; el pensamiento de que la mujer le ha sido infiel, entre otros.  Y el hecho de estas pérdida de vidas mantenga un promedio en el país de muertes por encima de la mínima internacional y que años tras años veamos cifras que rondan las más de ciento cincuenta que pierden la vida a manos de sus agresores es un bochorno y una preocupación”.
     
“Los padres, entiéndase, mamá y papá, deben asumir actitudes diferentes a la visión de sus abuelos, de forma tal que en el mañana esos niños, niñas, jóvenes y adolescentes de hoy, serán las parejas del mañana y los que van a definir si continuamos con esa vergüenza de estadísticas o se cambian los paradigmas en ese sentido.   No es que amparemos que todos los paradigmas sean inadecuados, sin embargo, en este ámbito creemos que deben ser corregidos ciertos comportamientos de los hombres y por qué no de las mujeres también, es un trabajo que debe conllevar un compromiso de cada actor y actora del sistema.  Debemos respetar el espacio ganado por las féminas a base de esfuerzo y a la vez su dignidad como mujer, como madre, amiga, colaboradora y actora de la producción y desarrollo de una sociedad que debe marchar hacia el progreso y obtener una cultura más amplia de la que hoy tenemos en ese sentido”. 
     
“Hoy no es extraño que en ocasiones por la propia actitud en que son educadas, que las primeras que se marcan límites y no asumen posiciones conjuntas de forma más masiva, son las mismas mujeres y que son las primeras que deben crear su propia conciencia”.
     
“Antes de finalizar no queremos dejar pasar  y estar acorde con los lineamientos realizados en su columna “Sonajero”, nuestra amiga, Grisbel Medina, responsable, honesta y eficiente periodista de esta ciudad de Santiago de los Caballeros, del Jueves 9 de los corrientes, con el título “Corona de muertas”, en el mismo ella indica, acertadamente, lo siguiente: “Hay coronas que no enorgullecen.  Ser el sexto país en la escala mundial en la tasa de feminicidios o mujeres asesinadas por parejas, concubinos o ex parejas, es un escalón ganado a golpes de dolor y sangre”.    “En España, donde habitan más de 46 millones de personas, Víctor Ruizescribió alarmado porque en noviembre de 2007 habían asesinado a 75 mujeres, y faltaba un mes para terminar el año”.  “Se quejaba de que la Ley de Violencia de Género ha condenado a muchos agresores pero los feminicidios siguen”.  Continúa expresando: “¿Y qué decir de mi patria, la verdadera dueña de Los Haitises, que alberga nueve millones de habitantes y sólo en enero de este año alcanzó el perverso récord de enterrar a dieciocho mujeres, anotó la periodista Mirta Rodríguez Calderón?  En un mes, 18 tumbas.  En un mes, 18 vidas, 18 mujeres, 18 familias marcadas con el hondo dolor de la impotencia”. 
     
No deseamos finalizar el presente escrito sin mencionar, que en octubre del año 2018, Oxfam -que es una Confederación Internacional de Naciones)  por medio del programa Democracia y Ciudadania, en un estudio que realizó en ocho países Latinamericanos, entre jóvenes de 15 a 25 años de edad, y arrojó muchos datos sobre su pensamiento, entre ellos, que el 81% consideraba que cuando las mujeres dicen que “no”, realmente están queriendo decir que si, y solo hacen por hacerse las difíciles.  Asimismo, el 70% de los entrevistados, consideraron que la mujer no debe vestirse en forma inadecuada ni andar en las calles en las noches tarde. 
    
Con todo lo que se pudo ver en el caso de la joven asesinada,  Anibel, todo el sistema le falló. Pero también todos aquellos que aún piensan y creen que esta sociedad machista es la adecuada para seguir formando hombres y mujeres, basado en un concepto machista, atrasado y lleno de prejuicios. Definitivamente debemos cambiar el rumbo que tenemos, porque este que hemos acogido desde siempre, nos seguirá mostrando nuestra peor parte y realidad.