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Ganadores de encuestas, perdedores de elecciones

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  lunes 9 septiembre 2019

Algunos políticos precandidatos quedarán enlazados en su propia salsa, auspiciadores y aplicadores del clientelismo más burdo desde el Poder, ahora queda atrapado porque no tiene ideologías, programas o agendas sociales.

­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­Es un icono referencial del clientelismo.

La gente se pregunta que hizo cuando fue presidente, que hizo para desterrar la prevalencia de la pobreza en la República Dominicana. Nada, porque precisamente el clientelismo político tiene como caldo de cultivo la pobreza.

Pobreza es, incapacidad de satisfacer necesidades básicas: alimentación, agua potable, vivienda, educación básica y atención sanitaria esencial.

Solo el presidente Danilo Medina ha aplicado programas efectivos que han disminuido, atenuado la pobreza, la pobreza extrema del país pasó de 39.7% en 2012 a 23.0% al cierre del 2018.

Esas cifras equivalen a que aproximadamente más de 1 millón y medio de dominicanos lograron salir del umbral de la pobreza en los últimos seis años.

Además de que la República Dominicana ha logrado promediar un crecimiento económico de 6.3% en los últimos 6 años con estabilidad de precios, reconocido por organismos internacionales, como el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Son cifras, son datos que están ahí.

La República Dominicana está entre los cuatro países de América Latina donde el hambre se redujo consecutivamente en los últimos años.

Entre los años 2012 y 2018 en el país fueron sacados de la pobreza más de un millón quinientas mil personas.

República Dominicana tiene graves problemas estructurales que datan de décadas, desmontan esos problemas tardaran décadas, se precisa de ir tomando las medidas, las previsiones que desmonten la causa-efecto de la prevalencia de la pobreza.

Y la aplicación de esas medidas, como también la atención al sector agropecuario que aporta cerca del 6% del producto interno bruto (PIB).

Tal y como lo expresa el presidente Danilo Medina se está cambiando el rostro del campo dominicano, ya que donde antes se veía preocupación, ahora hay esperanza y confianza, y donde antes había incertidumbre, ahora lo que hay es sonrisas de optimismo. Y eso ha tenido que ver con la aplicación de su programa de visitas sorpresa, una de las principales estrategias estatales para reducir la desigualdad, aumentar la producción nacional de alimentos, generar empleo y combatir la pobreza.

Ha todo eso y mucho más tendrá que enfrentarse el que quiera desplazar la corriente y al candidato que presenta el danilismo.

Hay que incentivar y seguir todos esos programas positivos, que de uno u otra manera van creando las condiciones para dejar atrás clientelismo político y su aliado, la corrupción.

Porque el clientelismo y la corrupción se engullen cantidades descomunales de recursos. Se lo sustraen a la inversión social.

Ha habido diferentes casos sonoros en América Latina y el propio Estados Unidos en los que candidatos Presidenciales que se decían ganadores por encuestas a las elecciones Presidenciales acabaron siendo derrotados por aspirantes que empezaron muy rezagados su campaña electoral.

Como por ejemplo, entre otros, las elecciones que Mario Vargas Llosa perdió ante Alberto Fujimori (Perú, 1990); las que ganó Álvaro Uribe a Horacio Serpa ( Colombia, 2002); la derrota de Andrés Manuel López Obrador frente a Felipe Calderón (México 2006); la victoria de Donald Trump frente a Hillary Clinton (Estados Unidos 2016), o la pérdida de Mariano Rajoy frente a José Luis Rodríguez Zapatero (España, 2004). En todos los casos el que se decía favorito por encuestas, o la favorita, cayeron derrotados contra todo pronóstico.

Y es que estos candidatos y precandidatos fracasaron porque fueron o son prepotentes, abusan de la intuición, sólo ven los números en las encuestas, son 'todólogos', no invierten sino gastan, son prisioneros del día a día, consultan a la familia en vez de a los expertos, desperdician el tiempo, hablan de todo y de nada, creen que la publicidad es estrategia, desconfían de las redes sociales, se creen solos en la cancha, atacan por atacar o son triunfalistas.

En cambio, los que resultaron ganadores se preparan con tiempo, se asesoran de expertos, hacen investigación propia, definen una estrategia, administran su tiempo, trabajan en equipo, siguen una sola partitura, son racionales y emocionales, hacen comunicación en diversas plataformas (no sólo la Televisión), se acercan al ciudadano, imponen su criterio sobre lo que ha de discutirse, se saben diferenciar, atacan sólo donde duele y son innovadores para responder a los mecanismos de respuesta que corresponden al siglo XXI.

Y los ciudadanos no están en el sistema de las ideologías; son más pragmático; se preguntan quién es el político que va a resolver sus problemas.

El día seis de octubre se enfrentarán dos equipos experimentados, uno, de Leonel Fernández, que ya tiene un largo techo en el camino político, tres veces presidente y el otro encabezado por un novel político-empresario, caracterizado por ser un hombre de acción y resultados, teniendo en la dirección, a Danilo Medina, presiente de la republicad, querido y muy  bien valorado por la gente, los ciudadanos, con dos excelentes periodos de gobierno y  un equipo de legisladores, alcaldes, funcionarios de todos los niveles, que no escatimarán esfuerzos y recursos para triunfar.

Cuidado si Gonzalo Castillo, ese que presentan como salido de la nada, que colocan perdedor de encuestas, resulta el ganador y favorecido por los ciudadanos, por los votantes en las primarias peledeistas y en las elecciones del 2020.

Y los ganadores de encuestas, resultan los perdedores de las elecciones

El autor es periodista