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¿Sociedad para el fraude?

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  martes 20 agosto 2019

Una sociedad se define en su camino por las acciones comunes de sus conciudadanos aún de  aquellas que a pesar de su gravedad se continúan tomando como algo normal o se hacen parte de la costumbre.
   
Se nos quedó tan entronizado la cultura del fraude en los procesos electorales, que no importa lo pequeña o poco preponderante que sea, salta el fantasma de ese concepto y es por lo histórico y porque no hemos aprendido a darle valor a las instituciones o quienes las dirigen no les ha preocupado por imponer autoridad y respeto. 
    
Debemos preguntarnos como ciudadanos qué clase de sociedad estamos generando y aupando.  Si aquella que sigue protegiendo o alentando el desorden, la trampa y el togieraje; o una renovada que aliente a quienes conlleven los procesos como de deben y que no se les haga sentir o estimular a que hagan lo incorrecto; aquella que respeta y valora a quien cumple con las normas y no la que premia el que “hace las cosas por cualquier vía”. 
    
Cuando vemos situaciones en las que a nivel político no se cumplen los pactos, esto es más bien apludido y visto como “viveza”; cómo diablos vamos a pedirle al ciudadano común que respete sus propios convenios.
    
Cuando vemos a profesionales de la medicina que de 5 mil trabajos solo 60, estaban calificados como correctos y que no habían sido falsificados ni copiados ni plagiados; todo para obtener el derecho a residencias de sus facultades y especialidades. Esos mismos que mañana atenderán y determinarán la vida de un ser humano. ¿Qué sanciones se impondrán o hasta dónde llegarán con esto? Solo Dios lo sabe, pero si preguntas a cualquier dominicano, té responderá diciendo: “eso se quedará así”. Y todo porque, se ha acostumbrados la colectividad a que aquí se vive sin consecuencias. Vergüenza debería darnos leer esto,  al respecto: “Wilson Roa aclaró que en total fueron 5,002 los médicos que tomaron el examen único de residencia médica, de los cuales sólo 1,756 adquirieron el derecho para el concurso”. 
    
Otro hecho alejado del ya mencionado, fue el ocurrido en el municipio de Villa Vásquez, con agentes de la DNCD, institución que de cuando en vez sale y vuelve y cae en el descrédito nacional y por qué no decirlo, internacional. Porque la situación de “colocar drogas a las personas para por medio del chantaje sacarles dinero o favores de todo tipo y siempre se ha requerido de la ayuda de un fiscal que esté dispuesto a realizar el mismo juego. 
    
Por más que se quiso en un inicio, quitarle peso a la denuncia hecha y al video que rodaba en las redes sociales -que se han convertido en testigo de lo oculto-, de determinó que era real lo presentado y que hubo un mal manejo en ese operativo y de paso estuvo una fiscal involucrada, que por más defensa que tenga, intentó salir del país habiendo sido suspendida de sus funciones a raíz del hecho. 
    
Deberíamos cuestionarnos de forma seria y esto me lo he preguntado muchas veces. ¿Qué sociedad es que realmente queremos que nos defina? Y  ¿A quién queremos premiar? Al que busca hacer lo correcto o a quien por medio de la trampa, quiere conseguir lo fácil.