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“La Dramática”, identidad y cultura

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  jueves 11 julio 2019

“La Dramática” fue la última de las tres sociedades fundadas por Juan Pablo Duarte con el propósito político fundamental de crear un Estado libre, independiente y soberano: República Dominicana.
   
Primero fue constituida el 16 de julio de 1838 por el Padre de la Patria, la Sociedad Secreta “La Trinitaria”, luego de hablar de sus objetivos independentistas a los jóvenes reunidos en el hogar de Juan Isidro Pérez, situado en la hoy calle Arzobispo Nouel, frente a la Iglesia del Carmen de la ciudad de Santo Domingo de Guzmán. Según las narraciones históricas, en esa ocasión Juan Pablo Duarte habló a los presentes y dijo entre otras cosas: “Estamos convencidos de que entre dominicanos y haitianos no hay fusión posible. Somos y Seremos dos pueblos diferentes. Nuestro destino es ser independientes, absolutamente independientes…” Los primeros miembros de La Trinitaria: Juan Pablo Duarte, Matías Ramón Mella, Juan Isidro Pérez, Pedro A. Pina, Jacinto de la Concha, Félix María Ruiz, José María Serra, Benito González, Felipe Alfau y Juan N. Ravelo.
    
Dos años después, o sea, en 1840 surgió la idea de formar la segunda sociedad, denominada  “La Filantrópica”, con el lema de  “Paz, Unión y Amistad”. Esta conservaba los mismos objetivos patrióticos pero bajo la apariencia de una institución abierta o pública de tendencias recreativas, y así poder difundir las ideas independentistas.
    
Posteriormente Juan Pablo Duarte puso en práctica unas experiencias escénicas recogidas durante su viaje a Europa,  particularmente en Cataluña, España, y  escogió el teatro como un medio “para mantener viva en el espíritu del público la idea separatista”. Allá, Duarte pudo conocer  la eficacia de las representaciones dramáticas como “órgano de difusión de los ideales revolucionarios”. Por esa razón, puso en marcha la tercera sociedad llamada La Dramática. Seguramente, Duarte de vuelta a Santo Domingo trajo consigo algunas ediciones de obras teatrales escritas en español para facilitar su lectura entre los trinitarios, y escogió aquellas obras teatrales con argumentos  que correspondiesen con sus intenciones políticas. La historia del teatro dominicano destacan dos títulos: Roma Libre y La Viuda de Padilla, porque ambas fueron escenificadas. 
   
“Roma Libre”, es una tragedia teatral dividida  en cinco actos, es la versión española de una obra originalmente italiana de Vittorio Alfieri titulada Bruto. La traducción libre al español fue realizada por Antonio Saviñón Yánez uno de los autores teatrales canarios más importantes de su época, que no solo abogó por un programa de reformas sino que las llevó a la práctica mediante la acción política y murió en la cárcel por defender sus ideas liberales. La Enciclopedia Islas Canarias expresa  que sus traducciones, tenían algo de adaptaciones a su ideología particular. “Son versiones con una gran impronta personal, y a cuyo través, el público español aplaudió”. 
    
Ese fue otro de los dramas escenificados en Santo Domingo por La Dramática, al cual le insertaron algunos parlamentos  distintos al original para “que pudieran convenir a los fines de la exaltación patriótica y política que se pretendía”. Tanto en Santo Domingo como en España, la obra tuvo mucho éxito, porque estaba inspirada en un concepto fundamental para la época que se vivía: la falta de  libertad. El público criollo asistía masivamente y se identificaba con esos ideales de liberación, después de más de 20 años de opresión haitiana. En ocasiones, las autoridades haitianas verificaban el libreto teatral para censurarlo, en caso que no correspondiera con el texto original. 
    
Cultura viva considera que esos y otros textos escenificados por estudiantes dominicanos, aún son válidos y contribuyen a fortalecer la identidad y la cultura.