Ultima Actualización: jueves 17 octubre 2019  •  03:54 PM

¿En Santiago de qué cultura hablamos?

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  miércoles 10 julio 2019

antiago de los Caballeros celebra del 17 al 19 de julio, el Encuentro Iberoamericano Ciudad, Cultura y Agenda 2030. Razones hay para exponer la noción de “Cultura” que hemos consensuado en nuestro municipio. Es aquiescencia conceptual que la Cultura expresa el Ser, el Estar y el Hacer de los seres humanos. Se entiende por Cultura la acumulación material e inmaterial que poseen individuos y grupos sociales en sus maneras de creer, imaginar, practicar y convivir. Para UNESCO la Cultura contiene rasgos, creencias, formas de convivencia, costumbres, imaginarios, valores y prácticas simbólicas colectivas prevalecientes en un grupo social.
    
En Santiago apostamos por un enfoque de “Cultura” que la expresa como nexo primario entre los seres humanos, sus diferentes modos de vida y su territorialidad de residencia. Valoramos “Cultura” como el resultado histórico del relacionamiento entre los individuos de una comunidad concreta. Cultura como espacio físico y virtual donde la esfera económica (reproducción) y la política (poder) se interrelacionan con la esfera simbólica (significados).
    
En “Cultura” es tan importante la materialidad como la inmaterialidad. La cultura facilita la unificación de una comunidad de intereses y costumbres en lo que llamamos “pueblo” y lo diferencia de otros. Cultura aporta el “ancla” que ata a un modo de vida concreto de una comunidad y genera la “brújula” que nos orienta en el porvenir de una sociedad. 
    
Aunque en diversas mentalidades conservadoras todavía persisten, los conceptos tradicionales de Cultura perdieron vigencia desde la mitad del pasado siglo XX. Entre las acepciones políticamente más erradas de “Cultura” fue la asumida por el Estado francés de los años 60 del pasado siglo que popularizó el concepto de “democratización de la cultura”, al pretender posibilitar el acceso de la ciudadanía llana o la “gleba” a la “alta cultura”. Un error conceptual. Es una tarea estratégica del Consejo para el Desarrollo de Santiago (CDES), superar la conceptualización tradicional de Cultura que todavía subsiste en varios maestros, gestores culturales, socio-animadores y artistas creativos santiagueros y dominicanos. 
    
Muchos confunden el concepto “Cultura” con “Arte”. Cada ser humano expresa una cultura concreta aunque tenga escasas habilidades para producir “Arte”. Cultura es modo de vida, y el “Arte” por su parte es una expresión, animación o producto concreto realizado con diferentes finalidades estéticas pero también con una simple intención comunicativa. Mediante estas animaciones se proyectan sensaciones, percepciones, ideas, emociones y en general, una visión del territorio de residencia a través de diversos medios visuales, plásticos, escénicos, lingüísticos, sonoros, corporales y mixtos. 
    
También se embrolla “Cultura” con “Estética”. Todos los seres humanos tenemos una valoración “Estética” porque sentimos, percibimos, generamos ideas y conocimiento concreto del arte y de las imágenes que se colocan frente a nuestros sentidos. La Estética como rama de la filosofía y del estudio del conocimiento (gnoseología) fue introducida por primera vez por el profesor alemán Alexander Baumgarten, pero todavía fue mejor sistematizada por Immanuel Kant. Hay estética de la belleza, la fealdad o el desentono. Si valoramos una imagen o producto del arte como bello, hermoso, bonito, feo, grotesco,  excelso o elegante, es porque hacemos valoraciones estéticas al respecto. 
    
Cultura, Arte y Estética son categorías filosóficas y de gestión diferentes. Cada ser humano tiene una cultura concreta que expresa el modo de vida de su comunidad, pero también acumula diversas capacidades para generar productos o manifestaciones específicas de animación que se expresan en “arte” y finalmente también tiene sensaciones, percepciones, ideas y conceptos de lo que significan y generan en ese ser humano, esas expresiones artísticas. 
    
Igualmente, otra valoración tradicional de la Cultura enfatiza en la “ausencia y presencia de Cultura”. Cuando se sabe que todos los pueblos tienen cultura y que la cultura es consustancial a la evolución humana. Otros hablan de llevar “cultura a los pobres”, cuando sabemos que la cultura no se lleva, ni se trae a ningún sitio, sino que se expresa en el mismo modo de vivir de la gente. 
    
Otros enfoques desatinados intentan dar acceso al pueblo a una supuesta “cultura refinada”, cuando se conoce que cultura e instrucción, son diferentes. También se fomenta “cultura” como un pasarrato donde los productos de las bellas artes son dirigidos a hacer más placentero, ameno y agradable un programa. Además se pretende hacer sinónimos entre “cultura y gestión cultural”. Sabemos que Cultura es modo de vida y la gestión  cultural expresa los diferentes métodos para dotar capacidades y permitir funcionalidades a las diferentes manifestaciones culturales de los pueblos.
    
Por esta razones precedentes en las políticas públicas de impacto social que impulsamos en Santiago en el contexto de la Agenda de Cultura para el Desarrollo (ACD), se valora la cultura como un significativo activo para: i) generar riquezas, reducir pobreza, crear empresas y multiplicar empleos; ii) forjar inclusión en los servicios sociales como servicios de salud y educación para mujeres y hombres; iii) impulsar empresas familiares y micronegocios en la medida que son la más frecuente expresión de empleo del pueblo; iv) utilizar creativamente las tecnologías de la información; v) contribuir en cohesión social y gobernanza del desarrollo impulsado desde el Estado, la sociedad civil y el empresariado; vi) empoderar la ciudadanía en la gestión de su desarrollo.
    
Entonces de qué Cultura hablamos. Dialogamos sobre “Cultura para el Desarrollo”. Cultura como una de las dimensiones que mejor expanden las libertades humanas. Cultura como generadora de desarrollo al ampliar las capacidades y libertades humanas. Igualmente, el desarrollo fomenta el progreso de la Cultura en nuevos modos de vivir de las sociedades. Es una relación virtuosa para asegurar habitabilidad, ordenamiento territorial y sostenibilidad ambiental de la ciudadanía de las ciudades.

Reynaldo Peguero, Director del Plan Estratégico de Santiago.