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Ellos: Mis primeros maestros (Con motivo de el “Día del Maestro“)

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  domingo 30 junio 2019

A ellos, mis primeros maestros, verdaderos héroes sin nombre, siempre los recuerdo con el respeto y el cariño que siempre les tuve y merecen.

Ellos, mis primeros maestros, ejercieron su labor en medio de las más increíbles precariedades; pero aun así, formaban y enseñaban.

Ellos, mis primeros maestros, carecían de títulos de licenciado y maestría en educación; pero, a pesar de eso, formaban y enseñaban.

Ellos, mis primeros maestros, algunos apenas ni siquiera el título de Bachiller poseían, y, muy pocos, lo más que alcanzaban era al título de Profesorado (universitario) y de Maestro Normal (primario); pero, a pesar de eso, formaban y enseñaban.

Ellos, mis primeros maestros, no podían ni necesitaban, para demostrar sus saberes, firmar sus documentos personales con las muy”exhibidas“siglas de Lic. y M.A.; pues lo más importante era que en sus prácticas pedagógicas formaban y enseñaban. Y enseñaban, como bien lo recomendó la eximia poetisa, Maestra y Premio Nobel de Literatura, Gabriela Mistral,”con la actitud, el gesto, la palabra

Ellos, mis primeros maestros, devengaban sueldos de miseria e ignoraban por completo eso que hoy se llama Seguridad Social; pero, a pesar de eso, muy rara vez faltaban o llegaban tarde a cumplir con su trabajo. A pesar de eso, formaban y enseñaban.

Ellos, mis primeros maestros, inspiraban respeto, sabían darse a respetar y lograr la disciplina en el aula, sin humillar, vejar, maltratar o “envenenar el alma” de los alumnos.

Ellos, mis primeros maestros, supieron impartir docencia en estrechos y calurosos espacios, a generaciones de estudiantes cuya matrícula, en ocasiones, superaba considerablemente el número de asientos; pero, a pesar de eso, formaban y enseñaban.

Y ellos, mis primeros maestros, formaban y enseñaban, sencillamente, porque eran verdaderos MAESTROS. La mayoría de ellos aún yacen gravados con imborrables letras en el nicho de mis recuerdos entrañables: Noel Ramón Peralta (Monche), maestro de mis primeros años del nivel primario; Leonardo Estrella (Prof. de sexto curso, Esc. Primaria e Intermedia “Juan Pablo Duarte”, San Víctor, Moca). En este mismo centro ( séptimo y octavo),  recuerdo también con afectos inigualables, los nombres de  Rodolfo Rodríguez ( Prof. de Inglés y Geografía), doña Milagros Luna, esposa del anterior (Prof. De Ciencias Naturales), Luis Jiménez (Prof. de Español) y Pedro Maximino Reyes (Prof. de Matemáticas), todos capitaneados por su dinámico director, profesor Joaquín Medina, un ser a quien   los estudiantes, mucho respetábamos y apreciábamos debido a su forma prudente, profesional , humana y respetuosa de comportarse.

De esos, mis primeros maestros, unos ya fallecieron, mientras que otros, agraciadamente, todavía respiran, pletóricos de vitalidad. A cada uno de ellos, con motivo de celebrase este domingo el “Día del Maestro“, yo debo decirle con las palabras de otro gran Maestro, Pedro Mir:

 «Maestro: 

Jardinera de cátedras, tu mano se ha

alargado de adioses infinitos.

Mas, no importa. Tu mano sembradora

eternamente enflorará el cultivo.

Siempre tu voz palpitará en el aula

como un millón de corazones vivos.

Siempre tu voz acoplará el recuerdo

con la emoción de desflorar un libro.

Y habrá un intenso volotear de angustia

en el alón de tu recuerdo vivo…»