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El Principito y su legado de valores

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  jueves 27 junio 2019

Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944) fue un aviador francés y también escritor autor entre otras obras de El Principito. Este texto  que se fue elaborando como dibujitos en el margen de cartas mientras se hospedaba en un hotel en Nueva York, se convertiría en la obra literaria más famosa del siglo XX. El Principito es uno de los mejores libros de todos los tiempos y un clásico contemporáneo de la literatura universal. Así lo acreditan sus 265 traducciones, 1300 ediciones y más de 150 millones de ejemplares vendidos. 
    
El Principito, publicado en 1943, ha sido adaptado a otros formatos de expresión artística como el teatro, el cine, los dibujos animados, el ballet y la ópera. Es el texto no religioso más traducido en el mundo.
    
El contexto de esta obra recoge la historia de un pequeño príncipe que parte de su asteroide a una travesía por el universo, en la cual descubre la extraña forma en que los adultos ven la vida y comprende el valor del amor y la amistad. 
    
Su estructura reflexiva sobre la vida y la sociedad, convierten esta obra en una narración de interés tanto para niños como para adultos. Sus personajes están vinculados a valores y a roles sociales. El Principito desde luego, es el personaje principal de la obra. Es el que hace las preguntas, porque tiene mucho que aprender y mucho por vivir. Son estas condiciones los requisitos primarios y esenciales para empezar a reflexionar sobre la vida. 
    
El personaje del narrador, el coprotagonista, es el propio autor de la obra, muestra cómo se deberían ver las cosas y cómo en realidad se ven. Otros personajes son: el cordero, los baobabs, los volcanes, la rosa, el fanal, el rey, el vanidoso, el borracho, el hombre de negocios, el farolero, el geógrafo, la serpiente, el zorro… 
    
Cada uno de ellos simboliza un valor ético y social en el contexto en el que se escribe la obra. Así, por ejemplo, el rey, representa la autoridad y el poder político; otro, encarna la vanidad y el egoísmo; otro, el trabajo, el compromiso y la lealtad; la rosa, el amor, y el geógrafo reproduce al hombre sabio, inteligente y estudioso… 
    
Quizá el mensaje más importante de este texto de Saint-Exupéry,  es la reflexión que cada lector pudiera hacerse sobre cada uno de los aspectos de la vida. Es primordial realizar una reflexión de carácter filosófico, y conocernos a nosotros mismos para emitir cualquier juicio de valor sobre las cosas y los demás.
    
Dos factores permanecen en la obra y vida de Saint-Exupéry: su condición de piloto, y su profundo sentido humanista. Entre sus restantes escritos podríamos destacar sus dos primeros libros, “Correo del Sur” (1929) y “Vuelo Nocturno” (1931), “se caracterizan por su vocación poética romántica”. Otros títulos: “Tierra de Hombres (1939), “Notas de la Juventud (1953)… 
    
Respecto a sus últimos días, mientras realizaba un vuelo de reconocimiento sobre el Mediterráneo, se perdió la pista de Saint-Exupéry, en los meses últimos meses de la Segunda Guerra Mundial, el 31 de julio de 1944; su cuerpo nunca se encontró. En 1998 un pescador encontró su pulsera de oro con su nombre. 
    
Cultura viva al recordar a este escritor francés, piensa en lo útil que sería fomentar entre los estudiantes el análisis de este y otros textos importantes, durante sus años de formación, pues se trata de un espacio de tiempo destinado a servir como laboratorio para la formación del pensamiento crítico.