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¿Celebrando qué?

Publicado por Redacción  x  |  Opinión |  lunes 13 enero 2014

El ministro, Gustavo Montalvo, quien encabezó la comisión en Juana Méndez, Haití, con funcionario del vecino país, presentó como un (Trolindo), el que el gobierno haitiano reconociera nuestro derecho soberano a tomar decisiones.

No sé hasta dónde eso sea objeto de celebración, después que las autoridades haitianas se pasaron el tiempo conspirando contra el país, no sólo en aspecto económico, si no, intentando dañar nuestra reputación en el extranjero.

Ante el tardío reconocimiento, el ministro debe preguntarse, si era necesario que estos consultaran primero a los demonios del Vudú, recurrieran al lobísmo internacional, para poder reconocer esas facultades soberanas del Estado dominicano.

Debería extrañarle, que en la primera reunión entre ambos gobiernos, los haitianos lo primero que hicieron fue reconocer esas prerrogativas, cuando es lo que venimos reclamándoles desde el principio, y no quisieron entrar en razonamiento.

Como no entienden el castellano que hablamos de este lado de la Isla, debieron auxiliarse de traductores que les hicieran saber, “la Sentencia 168/13 no desnacionaliza a nadie”, como vienen denunciando.

Que por el contrario, saca del anonimato a personas, que vivieron soñando tener otra nacionalidad diferente a la de sus progenitores, cuando no era así, desde 1929. En lugar de celebrar, debemos estar alertas ante la posibilidad de que haitianos y aliados tengan cartas debajo de las mangas.

Sabemos que las naciones que pretenden solucionarles sus problemas con nosotros no juegan limpio, y este "reconocimiento", puede ser una trampa para continuar invadiéndonos sigilosamente, apostando a la indiferencia y olvido nuestro.

Aunque Montalvo celebre, quienes no vamos a caer en ese juego, somos aquellos que tenemos compromiso con Duarte, Los Trinitarios y Restauradores, para evitar que sectores se salgan con las suyas, conscientes de que los haitianos se manejan en un mayúsculo desorden institucional, que les ha dado el calificativo de Estado fallido.

El presidente Danilo puede creer en ellos, es su derecho, pero sabiendo que estos no cumplen acuerdos, y debe cuidarse de los planes ocultos de esos grupos que manipulan a Haití, porque el pueblo estará despierto y vigilante, para que a la Sentencia no se le viole ni una coma en su aplicación.

Ha llegado el momento de evitar que grupos se sigan haciendo ricos creándonos problemas, contratando manos de obras baratas. Esta amarga experiencia  nos sirve para tener cada vez más pendiente que estos ciudadanos no son agradecidos, y que para perjudicarnos, se unirían hasta con el mismo Demonio, si existiera.

Sólo la falta de nobleza les hizo esperar tanto tiempo para reconocernos esos derechos a tomar decisiones soberanas, y presionarnos con PETROCARIBE y el CARICOM, olvidando que la Soberanía de cualquier país que se respeta es innegociable.

La prudencia aconsejaba, que el gobierno haitiano convocara a sus homólogos dominicanos, para conocer de los alcances de la Sentencia, y buscar cualquier acuerdo internamente, antes de iniciar su envestida contra el único Estado que se solidariza con su desgracia, de la que no somos culpables.

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