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Pedro Mir, Poeta Nacional

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  jueves 6 junio 2019

Pedro Mir (1913-2000), más que por el titulo de Poeta Nacional, otorgado por producir una obra trascendental en verso, debiera ser considerado como un poeta imborrable en la conciencia de los dominicanos; en estos, como sociedad y como país reposa la identidad nacional. Para las nuevas generaciones, particularmente, apenas es conocido este nombre, representante literario de nuestra historia contemporánea. 
    
Los jóvenes dominicanos que están en los diferentes niveles educativos manifiestan un nivel acusado de desconocimiento; y esta situación se da también con otras figuras fundamentales de la nuestra cultura. Sería deseable que nuestro Poeta Nacional dejara de ser simplemente un nombre-referencia en una fecha determinada del año para convertirse en un autor cuya obra se estudiara en profundidad en nuestras escuelas. 
    
“Si alguien quiere saber cuál es mi patria” que pregunte cuántos cuadernillos se han editado de “Hay un país en el mundo” para beneficiar a millones de estudiantes dominicanos; que indague cuántas conferencias, coloquios o presentaciones artísticas se han realizado de su poema “El Huracán Neruda”; que analice serenamente por qué el Congreso Nacional que lo declaró Poeta Nacional, acompañada de la correspondiente parafernalia propagandística, no traslada los restos de este patriota y poeta al lugar que le corresponde: el Panteón Nacional, y, en cambio, se promueve una iniciativa legislativa para que por ley sea designada una vía pública de nuestro país con el nombre de una persona que representó anti valores en razón que estuvo dedicada al negocio de los juegos de azar, las rifas y las loterías, dejando en el olvido la vida ética e intelectual del autor de “Amén de Mariposas”.    
    
Pedro Mir debiera ser poeta indeleble en la conciencia nacional. 
Si alguien quiere saber cuál es mi patria  
Primera parte
“Si alguien quiere saber cuál es mi patria
no la busque,
no pregunte por ella.

Siga el rastro goteante por el mapa
Y su efigie de patas imperfectas. 
No pregunte si viene del rocío
o si tiene espirales en las piedras
o si tiene sabor  ultramarino 
o si el clima le huele en primavera. 
No la busque ni alargue las pupilas.
No pregunte por ella 

(¡Tanto arrojo en la lucha irremediable
y aún no hay quien lo sepa!
¡Tanto acero y fulgor de resistir
y aún no hay quien lo vea!)”  …
Este poema es fundamental para la formación  de la conciencia nacional de las nuevas generaciones. 
No digo más, porque habría que estar dispuesto a pelear por ella.