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El PRD del presente

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  sábado 25 mayo 2019

La división del PRD y su participación en el proceso electoral del 2016 aliado al PLD, representó un cisma y un terremoto para el sistema político, esto último constituyó un punto de inflexión para la organización política de más de 80 años de existencia.

El PRD en el 2016 no tenía mas que aceptar la alianza táctica con su archirrival histórico, el PLD.

Miguel Vargas emergió como el nuevo líder del PRD, y tuvo que librar mil batallas legales y políticas con sus contrarios internos que se resistían a su liderazgo y control de la organización.

Se inició con Miguel Vargas un proceso pacífico de transición.

El PRD ha vivido una catarsis y momento de crisis…

Sin embargo, renuncia de importantes dirigentes históricos que formaron tienda a parte en nueva aventura partidaria denominada PRM no significó ni la muerte ni aislamiento político del PRD.

Con resignación, opositores y críticos ven como “el dinosaurio sigue ahí”, con vibrante entusiasmo, librando sus luchas de supervivencia, participando protagónicamente en el debate electoral y político nacional.

 Miguel Vargas reorganiza al PRD, aprende a ser partido aliado, se fortalece, compite, reconquista sus escenarios, y ante esos triunfos se levantan contra él, con furia y envidia, buscando derrotarlo, hacerlo fracasar en el camino de reconquista, de renovación y actualización a los nuevos tiempos del partido blanco.

 En ese contexto político el nuevo líder del PRD, Miguel Vargas, presenta un nuevo reto y escenario para el perredeimso, con la posibilidad real de ser realmente un partido organizado, disciplinado, un partido de cuadros políticos profesionales.

Las masas están ahí, no se mudan, necesitan de un PRD de definiciones nuevas dentro de la geopolítica y el escenario nacional, el nuevo líder lo sabe, sus retos y perspectivas deben estar girando a la conquista de un PRD gerencial, maduro, que recobre su poder e influencia a nivel nacional.

El PRD está demostrando que no va al colapso, que ha abierto un siclo con la juventud, las mujeres, los profesionales, los chiriperos, los obreros, los marginados, con grupos de poder, en la búsqueda y conquista de una mayor competencia política a nivel electoral.

El PRD con Miguel Vargas se ha abierto a la pluralidad política, a la concertación electoral.

Si bien el PRD ha visto perder su hegemonía y control político ha podido mantener una significativa e importante presencia a nivel municipal y congresual, lo cual pudo demostrarse en las elecciones del 2016.

 Fruto de la división sufrida, el 2016 fue un año de perdida y derrota cuantitativa para el PRD, pero ese fracaso tiene grandes diferencias tanto en contexto como en resultados con las anteriores. La pérdida cuantitativa del año 2016 representó la búsqueda de una nueva identidad para el PRD, de reorganizarse y aprender a ser un partido de cuadros, convertirse en el partido más organizado e institucionalizado del sistema político dominicano.

Es un logro, un triunfo que no se le perdona al nuevo líder del PRD, Miguel Vargas, por ello sectores externos y algunos que otro interno les torpedean, le adversan e intentan hacerle fracasar.

El PRD con esa visión, sus cuadros y dirigentes, sus candidatos en todos los municipios, distritos municipales en todo el país, vinculados a organizaciones gremiales, populares, sindicales, obreras, profesionales y campesinas, se encamina a ir junto a las masas tras el triunfo electoral en el 2020.

El PRD con su guía y líder Miguel Vargas sigue siendo un jugador político clave.

El PRD del presente es un actor fundamental y decisivo, un actor determinante para las elecciones del 2020, el PRD debilita o fortalece al PRM y marca el rumbo del triunfo electoral del 2020.

¿Cuáles son los retos, perspectivas y posibles consecuencias del camino de alianza que tome el PRD para el 2020?

De esa decisión dependerá el revivir y regresar a sus glorias pasadas, de su protagonismo ahora, de una mayor participación en el gobierno que apoye en el 2020, dependerá que el hartazgo de la militancia y dirigencia media desaparezca.

Es la única manera de el PRD dejar de caer en la irrelevancia política y que no se vuelva un partido marginal, o menor.

Debe además el PRD darse la democratización de sus élites, una reinvención de su estrategia electoral, y el manejo efectivo de sus recursos monetarios, materiales e institucionales.

El PRD de ahora no es el partido de la imagen del desorden, las intrigas, el chisme, Miguel Vargas sepultó el partido desprestigiado y con una marca tóxica, al cual los votantes rechazaban y veían con recelo después de las experiencias, fundamentalmente del último gobierno encabezado por Hipólito Mejía.

Ahora es el PRD disciplinado, heredero de los principios penagomistas y socialdemócratas, de la revolución democrática, el autor del desarrollo y democratización del país.

En el PRD de ahora se valora la trayectoria dentro del partido, el hartazgo de la militancia quedo atrás, las candidaturas y liderazgos políticos, tanto en el partido como en las legislaturas no girar alrededor de cúpulas, en donde el principal mérito era el amiguismo más que el trabajo y arraigo partidista.

Ahora no se cierran las posibilidades de desarrollar una carrera política a los militantes y dirigentes medios.

Miguel Vargas sabe que todo partido para ser exitoso necesita de formar una gran coalición de votantes, fortalecida por una base de militantes a los cuales atraer con base a un proyecto. Para formar una militancia robusta un partido político requiere que las élites que gobiernan el partido incurran en ciertos costos, dejando a un lado sus ambiciones personales por el bien común de la organización.

Proveer de opciones de carrera a los cuadros y posibilidades futuras reales de obtener candidaturas. Esa es la visión del nuevo líder del PRD, Miguel Vargas.

Porque si la militancia y los votantes perciben que las opciones de carrera en un partido pertenecen a una camarilla, lo abandonarán buscando otras opciones políticas.

Además, en el PRD de ahora, liderado por Miguel Vargas, es regla clara que el liderazgo del partido es importante porque define las reglas y estructura organizacional que lo rigen.

Decreta leyes, procedimientos y sentido de unidad a la militancia…

Por ello se van o quedan resegado en el olvido los dirigentes políticos que no obedecen el mandato partidario y que están asociado a una marca tóxica.