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Baitoa, Apolinar Núñez y sus «Poemas decididamente fuñones»

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  viernes 10 mayo 2019

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“Fue en Santiago, República Dominicana, donde ocurrió la implosión, hace ya mucho tiempo. Aquellos “Poemas decididamente fuñones” (1972) de Apolinar Núñez se hicieron sentir por lo que tenían o querían tener de provocadores e irreverentes, como provocadora e irreverente fue la venta, el éxito de venta de una edición que personalmente realizó el autor…»
(Pedro Conde Sturla)


El poeta, igualmente, conoce muy bien a Teodoro, encaramado en su burra, rumbo a la iglesia a tocar las campanas en las misas dominicales:

«Te conozco Teodoro
siempre en burra
a misa
los domingos para tocar
las campanas
y todas las noche llevas el rosario
frente a San Ramón Nonato… »


Y conoce, por último, al que me parece el más gracioso y pintoresco de los personajes que desfilan por las rutas de sus versos irreverentes: me refiero a Neno, con sus pervertidas inclinaciones zoofílicas:

«Te conozco Neno,
aprovechador de chivas,
y becerras,
hasta que un día,
una yegua te jodió…»


Se trata de versos que en su sentido profundo entrañan el mismo cinismo, el mismo sarcasmo y la misma irreverencia presentes en la obra poética de quien con justicia ha sido considerado como el Poeta Nacional de El Salvador: el ya citado Roque Dalton, de quien se afirma, lo mismo que de Apolinar Núñez apunto yo, era tan irónico y bufón, que en ocasiones se reía hasta de sí mismo. Para entender en su justa dimensión la relación existente entre las creaciones literarias de estos dos bardos hispanoamericanos, basta leer el poema de Dalton «Engorde y no joda más, doctor»:

«El poeta Gingsberg se acostó con catorce muchachos,
ese no es un poeta maricón,
ese es un tragaespadas de feria…»


No resulta extraño que en otro de sus fuñones poemas, “De lado”, escriba Apolinar:

«De lado no debe tener
una relación sexual
y menos después de cada comida
o antes de comulgar
o después de un largo viaje
o antes de mear antes de explotar
o después de uno morirse
o antes de uno calcular
extensión
erección
y buena puntería»


Tampoco ha de soprender el carácter ultraincisivo de unos lacónicos, provocadores y no menos originales versos recogidos bajo el título de «Poemas brevísimos» :

 a) «Eres tan fea como si estuvieras hecha de boquetes y cicatrices»
b) «Los muslos son más suaves cuando se acarician»
c)   «No recuerdo tu cara porque para siempre me he olvidado de tus besos»
    La misma provocación, la misma roncha y la misma llaga que producen versos  como los que conforman el poema «Mi secretaria» :

«Mi secretaria quiso ser actriz
hasta que entre muchas luces le exigieron toda su desnudez,
después se entusiasmó por servir en jet
hasta que los mareos la trastornaban con los vómitos,
luego se metió a modelo
hasta que le objetaron la voluminosidad carnosa de sus nalgas
entonces vino hacia mí
y todavía compartimos muchos clientes, urgencias
y la misma cama...»


Talvez por esa naturaleza cortante y provocadora de sus versos, acerca de Apolinar Núñez apunta el también poeta Enriquillo Sánchez (1947-2004) lo siguiente:
    
«Apolinar Núñez es un guerrillero de la poesía: acosa por el lugar menos esperado, sorprende con una emboscada absurda, apenas da el frente, dispara por la espalda. Guerrillero o no, Apolinar Núñez es poeta. El mismo pide al reseñador que lo proclame poeta. Ocurre que el hombre de Baitoa se recrea en el cinismo. Quiere para sí un título que nadie puede concederle porque él lo posee a fuerza de palabras, de miedo, de rabia. Aspira a un título que su humor de tierra adentro le ha otorgado…»
     
No sé si Tino, Confesor, Teodoro y Neno respiran todavía. No sé si ese baitoero tan magistralmente conocido por el poeta baitoero continúa «con su tediosa calma/detrás de los bueyes/ y con las recuas/cargando andullos y serones…»

No lo sé…

Lo que sí sé, o de lo que sí estoy muy seguro, después de conocer recientemente a esa Baitoa maneada por “pendientes, cañadas, barrancos/y contadas planicies“, es que, muy por el contrario a lo declarado poéticamente por uno de los más preclaros de sus hijos, Baitoa no “es casi un hoyo“, vale decir, Baitoa, sencillamente, es un verdadero hoyo.

Santiago de los Caballeros
9/3/2019
( *) - APOLINAR NÚÑEZ.- Nació en Baitoa, Santiago, República Dominicana en 1946. Realizó estudios en el seminario Santo Tomás de Aquino, en la Universidad Católica Madre y Maestra, en la Universidad de Nueva York, Búfalo, y en la Universidad de Puerto Rico, donde cursó una maestría en Literatura Hispanoamericana. Laboró por varios años en el Departamento de Letras de la PUCMM y también fue director del periódico La Información, de Santiago. Como poeta y escritor ha publicado los siguientes libros: Poemas decididamente fuñones (1972), Poemas sorpresivos (1973), En tiempos de un dictador (1976), Nociones de ortografía (1976), Textos de pensadores hispanoamericanos (1977) Cuentos y poesías de Hispanoamérica (1980) y Pasión por la vida y la muerte (2005)