Ultima Actualización: domingo 9 diciembre 2018  •  05:06 PM

Vivir de forma íntegra

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  martes 4 diciembre 2018

"Cuando la Biblia nos dice que todo camino del hombre es recto ante sus ojos, deja entender que, cada uno ve según la condición de su corazón, que cada cual va por donde le parece y que la rectitud de los hombres depende de su cercanía con la justicia y con la verdad. La justicia se basa en una verdad absoluta, no en intereses relativos. Quienes viven sin Dios, entienden que no necesitan rendir cuentas a nadie, se hacen fríos, calculadores y egoístas, siendo las consecuencias los únicos indicadores que consideran aun cuando ya están tocando fondo. Hay caminos que al hombre le parecen buenos, pero su fin es camino de muerte. Por  eso el dicho: en esta vida como en un restaurante, nadie puede irse sin pagar la cuenta".(Anónimo). 
    
A veces caemos en el error de pensar que nada podrá con nosotros.  Que por eso podemos pensar que nuestras acciones, si bien nadie o pocos la conocen, tienes a un ser supremo al cual no puedes decirle que vuelva su cara hacia otro lado mientras tú estás llevando a cabo acciones contrario a su voluntad y al camino que te lleva a El, o acciones que si bien son legales, no son legítimas ni éticas.  A veces queremos lleva  a cabo lucha en contra males, pero no queremos admitir que si estafamos, robamos, o nos cruzamos un luz en rojo, es algo que pueda considerarse mal.  Quizás porque nosotros no somos tan exigentes con nosotros mismos o somos demasiados flexibles para con nuestro patrón de lo moral.  
    
A veces creemos que solamente debemos rendir cuentas a nosotros mismos. Que así como podemos manejar todo a nuestro alrededor a hurtadillas a escondidas o de forma medalaganaria, pensamos que no tendremos  que vernos de frente al Juzgador.  
    
Debemos estar claro que por más oculta que deseemos hacer las cosas, el Todopoderoso buscará la manera en que la verdad salga a flote.  Tú serás conocido realmente por tus hechos y si hoy llevas camino por tu soberbia, orgullo, prepotencia o egoísmo; podemos pensar que no tendremos una respuesta como consecuencia, sin embargo, tarde o temprano, tendremos que mirar de frente a la verdadera realidad para que, o aprendamos y sea levantado el velo con el que cubríamos lo que pensábamos era nuestro secreto o nuestro pensar impuesto a los demás; o tendremos que lidiar con peores consecuencias por nuestras decisiones erradas y seguir ahondando en las mismas.
    
Lo peor es cuando queremos que otros sigan de forma tajante los mismos caminos errados que llevamos, que en vez de ser luz, somos la oscuridad para quienes nos escuchan teniendo el corazón cubierto por el orgullo y no por lo justo.  Es fácil poder juzgar a otros con nuestro propio criterio, pero no queremos utilizar el mismo para nosotros mismos.  Queremos tener una especie de consideración particular de lo que es correcto, pero siempre y cuando sea acorde nuestro criterio, no el que Dios ha intentado mostrarnos a través de nuestra conciencia. Hace poco veía a una persona que conozco que habla sobre y contra la corrupción, sin embargo, tiempo después, lo veía cruzando con su vehículo la luz o señal de tránsito en franca violación.  

Aquí eso se ha considerado algo olímpico y si no somos atrapados es lo que importa, pero lo que debes preguntarte: ¿Si eso es lo correcto como consideración y camino?  Quienes se acostumbra a vivir desde las sombras o llenos de ego o poder, piensan que nunca serán juzgados desde su interior, donde reside el templo de paz y de libertad.  O somos íntegros o no lo somos, no hay términos medios.   Por eso hay quienes viven construyendo vías que son derechos en principio pero sus consecuencias son de muerte, sea física o emocional. 
    
Cuida tus pasos de que no te alejes de los mejores valores que El intenta que sigas. No solamente de robo o engaño. Sino que no vivas tú con una vida de otros o prestada o por apariencia o desde lo exterior. Hay quienes hoy viven, y lo hacen desde lo que tienen fuera y no quiénes son desde dentro.  Siguen viviendo desde la apariencia o lo que pueden ocultar, no lo que pueden ser desde la luz, sino desde la oscurida