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El mirador: Que mosquitos tan inteligentes!

Publicado por Redacción  x  |  Opinión |  miércoles 9 julio 2014

Tradicionalmente, en los países de América Latina, como es el caso de la República Dominicana, en determinadas temporadas aparecían enfermedades virales o transmisibles, como el sarampión, las viruelas, gripe u otras que eran combatidas en los propios hogares usando remedios caseros, exceptuando algunas complicaciones.

Hoy, grandes intereses económicos, corruptos, a través de laboratorios,  crean enfermedades. Y como cuentan con muchos recursos, algunos de esos establecimientos son propietarios de medios de comunicaciones o mantienen redes de comunicadores, los cuales son los responsables de meterles miedo a las personas en cada país latinoamericano, especialmente a las de los sectores más humildes y hasta de la clase media.

El fraude es fácil de detectar. Voy a comenzar por el último virus, que es la chikungunya, atribuida al mismo mosquito que origina el dengue. Esto es lo más extraño.

Pienso que si a una persona le pica este mosquito, debe darle el dengue y no la chikungunya, pero ahora resulta que el animalito “tiene la capacidad para decidir cuál es la enfermedad que él quiere transmitir”, según lo que se puede extraer de sectores de la ciencia médica. Observen que ya no hay dengue o no se dice.

Sé que muchas personas recuerdan a una doctora de la Iglesia Católica (de Santiago), que advirtió a los ciudadanos a no temer por el dengue, el cual se combate con acetaminofen y mucho líquido. Desde que eso ocurrió comenzó a disminuir la campaña y a desaparecer el temor del dengue.

Pero inmediatamente apareció la fiebre aviar, que se dice fue hecha en un laboratorio de México. Cuando médicos de Santiago comenzaron a advertir que se trataba de un virus, ésta prácticamente desapareció. El SIDA ya se sabe que fue hecho en un laboratorio y que tenía la finalidad de controlar a los homosexuales.

Hace varios días, dos amigos a los cuales atacó la chikungunya, me dijeron que en la Clínica Unión Médica, sus médicos les manifestaron que esa enfermedad es un virus del cual ni ellos están exentos, el cual ataca con tres días de fiebre, recomendándoles ingerir mucho líquido y acetaminofen. Como ya se sabe que el culpable no es el mosquito que produce el dengue, que ahora parece que desapareció, debemos irnos preparando para que cuando el chikungunya ya no sea negocio, porque ya produjo los millones necesarios,  nazca en un laboratorio otra enfermedad.

En China, a los empresarios, comerciantes y otros estafadores, simplemente les cortan la cabeza en público, como ocurrió, primero, con los dos que fabricaban leche enlatada con contaminantes y la  cual le provocó la muerte a decenas de niños.

Luego, en la misma China, también ocurrió con una sopa rápida y a los responsables les sucedió lo mismo. Allá (en el Asia), los juicios a ese tipo de criminal no duran más de tres días. Y difícilmente se les condena a prisión.  En Europa y en el mismo Estados Unidos, raramente hay esas enfermedades, exceptuando que sean introducidas por viajeros.

Se supone que los responsables de los laboratorios donde se producen enfermedades son mafias bien organizadas. Hace tres meses, aproximadamente, que escuché en un programa de televisión de la capital, a dos presentadores metiéndole miedo a la población con el chikungunya y diciendo cuál es el mejor centro médico que hay para combatir la enfermedad. Estamos casi seguros de que si eso hubiese ocurrido en China, esos dos presentadores estarían “fuera” del aire.

Pienso que las autoridades médicas deben ser cuidadosas antes de emitir opiniones, porque pueden ser tomadas para servirles a interesados. ¡Es que detrás de cada acción se mueve un negocio!

Hay que admitir que en la realización de pruebas médicas, en algunos laboratorios pueden ocurrir hechos no deseados, pero esos productos no salen al mercado, como ya ocurrió hace poco en Estados Unidos con enlatados de carne. Y si salen, llaman al público para que se abstenga de ingerirlos.

Todas estas cosas, tienen una moraleja: “Tratas de evitar que por causa de tu ignorancia, los inescrupulosos hagan de ti un ser dependiente”