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Otra vez el prigilio

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  martes 7 agosto 2018

Hace unos tres años, precisamente para este mes que discurre, escribimos un artículo titulado: “Nos falta el prigilio”.  En el mismo hacíamos referencia de qué manera se ha ido perdiendo la vergüenza en nuestro país en todos los ámbitos.  Y visto todo lo que en las últimas semanas se ha dado, como la decisión digna de la Magistrada Yeni Berenice Reynoso Gómez, ante el famoso llamado a “concurso” que se ha hecho; o la negativa de los diputados en aceptar se estudie el pedimento y solicitud hecho por la legisladora opositora del PRM, Faride Raful, evitando así que se pueda conocer toda la documentación existente sobre el caso Joao Santana; o las declaraciones del director del DNI, Sigfredo Pared Pérez, cuando expresó, refiriéndose al famoso Quirinito: “el narcotraficante Pedro Alejandro Castillo Paniagua (Quirinito), ha entrado y salido del país en varias oportunidades, desde que se fugó en julio del 2017”.  Qué perla.
    
A raíz de estos hechos indicados y otros que por razones de espacio no lo colocamos, es para reconocer que seguimos perdiendo el prigilio.  Es por esto que deseamos enunciar el escrito que señalamos más arriba.  El mismo establece, lo siguiente:
“Viendo ciertos hechos aislados que ocurrieron en el país y uno que otro del que fuimos testigos, para dar una muestra de cómo debemos comenzar a cambiar las cosas y el rumbo que tenemos como país.  Lo visto por un ex fiscal de Ocoa, en el que es atrapado “colocando” un arma debajo de un colchón para inculpar a un proveedor de drogas.  Pensaba que era cosa del pasado.   Me sorprendió ver la forma tan descarada del ex fiscal cuando se le estaba conociendo medida, de cómo sonreía al momento en que se recusaba el juez que conocía de la misma.  Y se cuestiona uno en saber qué pasará por la cabeza de un elemento así, respecto a lo que puede pensar su familia o amigos o vecinos del comportamiento y actitud que hoy se le juzga y se intenta sancionar.  Es como si la vergüenza, el decoro y la dignidad se han ido de pasadía en algunas mentes y corazones de ciertas personas”. 
     
“En otra situación, el otro día me encontraba en un tribunal de esta ciudad, y un abogado al subir al estrado, al parecer le tocaba defender al demandante, o sea que le debía sentarse del lado izquierdo, esto si se coloca usted de frente al juez. Este togado, concluyó y todo, pero desde el lado que le tocaba sentarse al demandado.   A todo esto, y a pesar de la explicación del magistrado de turno, el abogado no atinó a entender su desconocimiento.  Una vez finalizado dicha audiencia, el juez atinó a decir de forma jocosa aunque con vergüenza ajena, que: “por eso es que se deben quemar ciertos estudiantes en la carrera de derecho para evitar ese tipo de situaciones vergonzosas”.   

Entendí perfectamente la preocupación del juzgador que está viendo a uno que le han dado un título sabrá Dios en qué Universidad, que algunas incurren en el error de lanzar “profesionales” porque lo importante es la cantidad y no la calidad, a las calles para que ejerzan como tales, cuando en realidad les falta”.
    
Viendo estas situaciones de hecho como las mencionada, me vino a la mente, un artículo que publicara, en diario digital, Acento, com, el Dr. Nassef Perdomo Cordero, abogado especialista en materia Constitucional, con el título “Recuperemos el prigilio”. 

Y he querido citarlo a propósito de lo que he expuesto y lo que estamos viendo en nuestro día a día en este país y que definitivamente debemos procurar definitivamente, recuperar el prigilio y la vergüenza ante las cosas que lastimosamente estamos padeciendo.  Algunos de los párrafos del indicado artículo, dicen lo siguiente: 
    
“Por eso, pienso que debemos procurar una construcción ética que nos permita sacar lo mejor de nuestro pasado y nuestras tradiciones, pero que sea compatible con la libertad y la autonomía de todos”.  “Parece una cruzada quijotesca, mas no lo es. La solidaridad y el respeto por el otro son valores cuyo cauce corre profundo en el sentir del pueblo dominicano”.

“Lo que nos hace falta es prigilio”.
       
 “El concepto de prigilio es difícil de definir”. “Para el Diccionario de Español Dominicano, editado por la Academia Dominicana de la Lengua en colaboración con Fabio Guzmán Ariza, prigilio es “Vergüenza, sentido de la propia estimación”.  “Es decir, no tiene como origen causas externas sino internas”.
    
“Continúa diciendo el citado artículo: “El prigilio fundamenta la decencia y la ética en el sentido que tiene la persona de su propio valor”. “Es decir, en el prurito que le causa a cada quien incurrir en actividades que se encuentren por debajo de su propia honra, de su sentido del valor propio”.   “Es un saber estar, un saber hacer, un saber respetarse a sí mismo”.

“La ventaja del prigilio como fundamento de la moral social es, precisamente, que empieza por casa. Implica el aprecio y respeto por la propia persona, lo que es necesario para valorar a los demás”. “Sólo quien tiene clara su valía personal puede reconocerla en su conciudadano”.
    
“Sigue diciendo el escrito citado: “Todas, o casi todas las manifestaciones de desorden, arribismo y descaro que nos afectan tienen su origen en la pérdida del prigilio, no en la falta de un código moralista”.
    
Habría que pensar definitivamente nos falta grandemente el prigilio  o la vergüenza interior en muchos casos para comenzar a ver el país que deseamos y no el que hoy padecemos.