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Pierde lo mejor...

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  martes 31 julio 2018

Cuando leímos todo la información que había salido sobre la situación que se ha generado con la Magistrada Yeni Berenice Reynoso Gómez, para su permanencia o no en el cargo que hoy ostenta, sabíamos y estábamos conscientes, que nuevamente se estaban creando los nubarrones que desde hace años se ciernen sobre su posición y el deseo de algunos sectores que siempre se han beneficiado de todo lo nocivo que ha afectado a los intereses de este pueblo, por lograr que esta mujer titánica contra el crimen, pueda dejar el cargo en la Fiscalía.
    
Nos tocó conocer a la Magistrada Yeni, para la fecha en que era fiscal adjunta en este distrito judicial de Santiago, para el año 2005, a raíz del caso de Miguelina Llaverías, en el cual trabajamos de la mano con ella para lograr condena.  Recuerdo  también, cuando fue designada para ocupar la Fiscalía del Distrito Nacional,  nos llamó para informarnos sobre eso que resultaba una gran noticia y motivación, porque se había tomado en consideración todo su trabajo en Santiago.  En aquella oportunidad, le deseamos éxitos y mucha suerte, porque sabíamos lo que suponía un compromiso de esa naturaleza.  

Teníamos plena confianza en que haría la labor que hoy todos han visto y conocen.  Lo que siempre nos  quedaba la duda, de si esos grandes poderes que se colocan alrededor de lo peor de esta sociedad, lograrían en algún momento, quitarla del camino en desfavor de lo más sano de este pueblo.
    
Desde que conocemos a la Magistrada Yeni, siempre ha mantenido la misma conducta de responsabilidad, honestidad, transparencia, pulcritud, valentía, decisión, y sin compromisos con la basura de este país.  Quien ha tenido que enfrentar lo que a ella le ha tocado, está claro que no ha sido color de rosas.  Ha expuesto su vida y la de su familia,  manteniendo su carácter firme contra el narcotráfico, el lavado de activos, la corrupción pública y privada, las maniobras fraudulentas contra los intereses de ahorristas de bancos privados; en fin, todo un glosario de males.

Hoy día, se debate su permanencia o no, y ella ha asumido una posición que la respetamos y la comprendemos, porque se ha puesto en juego su dignidad y decoro.  Se ha querido utilizar de todo, para flagelar su autoestima y consideración de ser humano y profesional.  Lo mejor de este pueblo debe pedirle que permanezca y a quienes tienen en sus manos la correspondiente evaluación de esta entregada servidora pública, valorar todo una carrera llena de gloria, por los mejores intereses de este país.

Aquellos seres humanos que como Yeni, hacen una labor de sacrificio, de entrega  e identificación, cumpliendo su rol en esta sociedad, no son bien vistos por la peor de la misma.  Resultan ser personas que no pueden adaptarse al sistema que hoy  impera de desorden y falta de institucionalidad.  Donde aquí se celebra cuando un empleado público o cualquier persona, realiza una buena gestión, porque los valores que hoy se emiten, son todo lo contrario a las buenas normas de la ética y la moral.
    
Es penoso tener llegar a ver que finalmente Yeni, sea sacada del Ministerio Público, por todo cuanto se ha hecho para minimizar su estado anímico, y con ello, perder una pieza del engranaje del Estado, en la que se han invertido grandes recursos en los casi dieciocho años que tiene asumiendo la representación de la sociedad en la materia penal.  Con ello, el único gran perdedor, sería lo mejor de este pueblo, que requiera en cada institución estatal, ese paladín o paladina, que diariamente se levanta con la motivación propia a llevar a cabo su papel de forma seria y honesta, con la esperanza de que con sus acciones contribuya a mejorar en algo este orden social que cada día se descompone más.

En la Magistrada Yeni, deben verse todos aquellos los servidores, sus compañeros y empleados públicos, que al igual que ella, han asumido con esmero y sin máculas, su trabajo.  Claro que resulta frustrante y poco motivador, el saber que todavía en esta sociedad, no se premia ni se reconoce, el decente y el honesto, sino todo el que puede exhibir, aun, sin justificación, toda la riqueza mal habida que puedan ostentar y golpear en la cara a quien aún hoy, cree que las cosas deben cambiar. 
     
Somos de aquellos, que creemos en la institucionalidad y a la vez, en que los que realizan una buen trabajo en lo que sea que hagan, deben permanecer o ser promovidos, como forma de enviar buenos mensajes a la sociedad, que es lo que al fin y al cabo necesita un orden social para fortalecer sus valores.    Deben sentirse complacida y orgullosa, Yeni, porque ha recibido el respaldo de lo más sano de este país, y que si finalmente tiene que forzosamente dejar su labor pública, se va con la frente y la mirada en alto, con un  accionar que la respalda por si sola, lo único, que sabiendo, amigo lector, que quienes estaríamos perdiendo, somos todos aquellos que luchamos por mejorar, lo que hoy solamente se padece, pero que no disfrutamos como sociedad.