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La Dramática

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  jueves 12 julio 2018

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“Desde joven Vittorio Alfieri mostró una fuerte rabia contra la tiranía y todo lo que pueda impedir la libertad ideal. En realidad, parece que este antagonismo estaba dirigido contra toda forma de poder que le parecía injusta y opresiva. Incluso el concepto de libertad que exalta no tiene connotaciones políticas o sociales específicas, sino que es un concepto abstracto”. 
     
Vittorio Alfieri (1749-1803) poeta y dramaturgo. Autor de transición entre el clasicismo y el romanticismo, ocupa un puesto de honor en las letras italianas, especialmente en las tragedias de la libertad, y, por su patriotismo, se convirtió “en estandarte del movimiento de independencia”. 
    
Bruto teatro en verso fue estrenada en París en el año 1787 y en España en el teatro de Cadiz el 25 de junio de 1812 para celebrar “la Constitución de la monarquía española”, y en Santo Domingo en el viejo edificio de la “cárcel vieja” aproximadamente en 1842 bajo la dirección de Juan Pablo Duarte. Aquí como en Europa la obra Roma Libre, la personificación “de la libertad y el patriotismo, fue saludada repetidas veces con aclamaciones ruidosas”. “De tal manera se posesionaban de su papel los intérpretes, que el público participaba de sus emociones y se dejaba fácilmente arrebatar por esos conspiradores que desde la escena fulminaban rayos de indignación contra todos los opresores de las libertades humanas”. (La Filantrópica. Edu.do.) 
   
El autor de La Viuda de Padilla es el poeta, dramaturgo y político español Francisco Martínez de la Rosa (1787-1862), escribió esa obra en Cadiz en 1812, pero también atraído por la forma y contenido de Alfieri. En la página preliminar de la edición escrita, el mismo Martínez de la Rosa lo dice así: “Cuando emprendí la composición de esta tragedia, por los años 1812, acababa de leer las de Alfieri, y estaba tan prendado de su mérito que me las propuse por modelo: componer un drama con una acción sola y única, llevada llanamente a cabo sin episodios, sin confidentes, con pocos monólogos y un corto número de interlocutores; imitar el vigor en los pensamientos, la concisión y energía en el estilo y la viveza del diálogo, que encubren hasta cierto punto, en las obras de aquel célebre autor, la falta de incidentes y la desnudez de sus planes…”.
    
Es decir que eran árboles de una misma familia de formato y de fondo ideológico. 
    
En Santo Domingo de Guzmán “media ciudad acudió la noche del estreno a presenciar “La Viuda de Padilla”…obra escogida con acierto si se piensa en énfasis oratorio que realza casi todas sus escenas y en la abnegación con que los caudillos de la guerra de las comunidades se exponen allí a las iras del despotismo para triunfantes los fueros ciudadanos”. 
    
De los actores dijo Joaquín Balaguer: “eran actores improvisados a quienes el ardor nacionalista convertía en intérpretes admirables”. 
    
En un aniversario de la fundación de La Trinitaria, La Filantrópica y La Dramática, propicia es la ocasión para que el Ministerio de Cultura, propicie el montaje de las mismas como una contribución cultural y una reiteración del compromiso político del Pueblo Dominicano.