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El fútbol, enseñanzas

Publicado por Redacción  x  |  Opinión |  lunes 23 junio 2014

Franceses que parecen nigerianos, mejicanos que parecen belgas, ghaneses que parecen colombianos, estadounidenses que parecen japoneses, brasileños que parecen australianos, argelinos que parecen ingleses... no hay fronteras raciales. Es el fútbol. Así debe ser la vida.

No existen muros que dividan. Sólo los talentos hacen la diferencia accidental entre equipos compuestos por hombres iguales ante Dios. Y aquel que discrimine es sancionado, porque es altamente indignante que alguien se crea superior a otro por razones raciales. Hasta los fanáticos deben comportarse bien.

Me encanta observar la pasión de los atletas en el terreno, donde el nombre de sus países también está en juego. Cada uno se entrega con ganas, no importa que pueda quedar lesionado, sigue corriendo, defendiendo, atacando, motivando a sus compañeros…

Esto nos muestra que la ambición sana, esa que va unida a los nobles propósitos, nos motiva a avanzar, a vencer obstáculos y a apreciar lo que somos capaces de conquistar, donde nuestro norte siempre ha de ser dejar huellas positivas en nuestro caminar.

Y cada equipo sueña con ser campeón. Y así debemos actuar los seres humanos. Nadie se eleva más allá de lo que aspira. Nuestro techo tiene la altura que le construyamos. Seamos optimistas, que ese sentimiento es mágico y transforma para bien todo lo que tocamos.

En el fútbol, como en la vida, ganamos y perdemos, pero nada de esto debe marcarnos para siempre. El poder, la gloria y la fama son efímeros. Los fracasos, la tristeza y los dolores también. Sólo el cumplimiento del deber perdura, que no es otra cosa que hacer lo correcto, desempeñar con dignidad nuestra misión en el mundo y que nuestra conducta sea de tal modo que pueda ser ejemplo de moral universal.
El Mundial de Fútbol tiene enseñanzas que traspasan lo deportivo. Los amantes o no de este deporte podemos aprender mucho. Disfrutemos este gran espectáculo, que si asimilamos sus buenos ejemplos seremos mejores ciudadanos. ¡Ah, y que la Copa se quede en América Latina! Lo merecemos. Hemos jugado bien.