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Delincuencia y desarrollo

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  lunes 11 junio 2018

La delincuencia es un mal que arrastran los países, fenómeno, que cobra más fuerza en aquellos que buscan el desarrollo, por lo que deberían revisarse los medios empleados para enfrentarla, porque estos no han dado buenos resultados.

 En La República Dominicana, la forma represiva con que se ha combatido, hace mucho debió cambiarse, partiendo de que, “violencia, engendra eso mismo”, y no es casual, que sea lo único que hayamos cosechado con el paso del tiempo.

El actual director de la Policía, parece ir en buena dirección, intentando un acercamiento institucional con la población. Otra medida que pudiera complementar esa iniciativa del mayor general Bautista Almonte, sería, que sus oficiales coordinen trabajos con Juntas de Vecinos. 

Llevando el mensaje, de que la presencia de estos grupos de desaprensivos, lo único que lleva a los barrios es pobreza y violencia, porque ningún empresario instalará empresas o factorías, en un entorno, para vivir extorsionado por los delincuentes, como sucede con pequeños comerciantes de esas zonas.

Si se convence al ciudadano de esa realidad, ellos serán los primeros en desalojar a los delincuentes de sus sectores, que regularmente, no son residentes de ahí, si no, allegados, que instalan sus centros de operaciones amedrentando a todos.

El Estado debe hacer conciencia de esto, y buscar, que esos millones de pesos pagándoles a políticos sin trabajar, se utilicen para mantener un programa, que les quite de las manos a esos jóvenes reclutados por el accionar delictivo.

Pero si esos barrios sólo son visitados por las autoridades, cuando estallan en violencia, para ir a reprimir a sus moradores, o cuando políticos tienen necesidad de votos, entonces, el desarrollo al que tanto aspiramos, no pasará de ser puro sueño.

Mientras la promiscuidad, vagancia, y marginalidad, serán el destino de estos cinturones de miseria. La propia Policía, no es mucho lo que puede hacer, cuando sus agentes, aparte de mal pagados, los han formado como fuerzas de choques, para que enfrenten a los civiles.

Pero tampoco el cuerpo del orden cuenta con un presupuesto para llevar a cabo trabajos como estos, donde debe capacitarse a un personal, que adquiera una nueva metodología de cómo prevenir y enfrentar la delincuencia en toda su manifestación.

Porque ya está demostrado, la represión no detiene esta situación, que a diario lleva dolor a las familias. Deben establecerse políticas claras para la construcción de viviendas en las ciudades, sacando la marginalidad, que finalmente se convierte en caldo de cultivo para la delincuencia.

Por ejemplo, si en Las Ciénagas, Los Guandules, Gualey, Simón Bolívar, Capotillo, y Espaillat, en la capital dominicana, en lugar de existir un cabaret o discoteca en cada esquina, hubiese Factorías y Escuelas, los jóvenes se dedicarían al trabajo y estudios.

Serían guardianes de su territorio, para impedir que los medios de producción se vayan huyéndoles a la delincuencia. Para eso, se necesita una alianza estratégica entre el gobierno, Iglesias, empresarios e instituciones, para sacar de esos enclaves a los delincuentes.

Así, recobraríamos la paz perdida, la libertad de caminar nuestras calles, y el derecho a sentirnos resguardados en nuestros hogares, secuestrados por el miedo que los criminales imprimen. Sin el involucramiento de todos en esa tarea, tendremos que seguir viendo y oyendo, lo que jamás hubiésemos querido ver y oír.

alex15958@hotmail.com

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