Ultima Actualización: viernes 18 octubre 2019  •  12:59 PM

Los Salmos y la corrupción

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  jueves 31 mayo 2018

Hacemos hoy la entrega No. 20 en la línea de esta temática. Les invito a leer el salmo 101, titulado “El espejo de un príncipe”.

Recordemos que cuando los Salmos se escribieron, quienes gobernaban y dirigían eran reyes y príncipes, pero perfectamente se le puede cambiar ese título por el de: “Espejo de un dirigente, espejo de un político”, es decir, espejo de uno que tiene una responsabilidad pública, y ese espejo vale para todos, porque hoy no se tiene una autoridad pública, pero mañana se puede tener.

Este Salmo sirve para invitar a las personas a que aprovechen su papel de dirigentes, en cualquier dimensión, pero de manera particular en la política, y actuar en el estilo que señala el salmista.

Oigamos algunos versículos de ese Salmo: “Cantaré al amor y a la justicia, para ti canto Señor; iré por el camino perfecto, ¿cuándo vendrás a mí?; procederé con corazón perfecto dentro de mi casa, no pondré ante mis ojos cosas villanas -eso lo debe decir un padre de familia, pero también el que tiene poder público-; detesto la conducta criminal, no se me pegará, lejos de mí el corazón perverso y corrupto, no quiero conocer la maldad; al que difama su prójimo en secreto o en público, aquel que sea, lo eliminaré; ojo altanero y corazón hinchado no lo soportaré; no morará en mi casa el que comete engaños; el mentiroso no persiste delante de mis ojos; cada mañana me despierto para practicar la justicia”.

Ese Salmo vale para todos, pero de manera particular para los que cometen injusticias, los que llevan adelante la corrupción de una o de otra manera: “Espejo de un príncipe, de un dirigente”.

Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.