Ultima Actualización: miércoles 20 junio 2018  •  04:29 AM

Lo que es, lo que fue y otros “loqueísmos”

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  viernes 25 mayo 2018

“Siempre es bueno, al escribir o al hablar, prescindir de muletillas, de puntos de apoyo innecesarios o superfluos "
(Martín Vivaldi)


Indudablemente tenemos que admitirlo: en el habla dominicana la expresión está de moda, muy pero muy de moda.
    
Con asombrosa frecuencia aparece en boca de locutores, periodistas, políticos, comentaristas, profesionales, funcionarios y hablantes dominicanos en general.
    
La expresión, en tanto muletilla, nada dice, nada significa, nada aclara y nada agrega al sentido del mensaje que se desea transmitir. En tal virtud, su empleo, por innecesario y superfluo, hace que la comunicación se torne pesada, machacona, inarmónica o carente de elegancia y fluidez.
    
Pero, a pesar de todo, la expresión está de moda. Y como toda moda, los dominicanos la hemos asumido e incorporado a nuestro léxico ordinario de manera inconsciente, irracional o acrítica.
    
Nuestros comunicadores sociales, a través de la radio y la televisión, se han encargado de canonizarla y multiplicarla, logrando así que a una cantidad bastante representativa de hablantes dominicanos le resulte casi imposible desprenderse de ella en su cotidiana práctica lingüística. A dicha construcción sintáctica, por carecer de registro y definición académicos, bien podríamos identificarla con el nombre de “loqueísmo”, asociándola de esa forma al “queísmo’’ y “dequeísmo” de que nos hablan los manuales de redacción.

¿Qué se entendería entonces por loqueísmo?

Llamaríamos así, al uso innecesario, vicioso y repetido de la construcción gramatical “lo que” delante del verbo ser. (lo que es, lo que fue, lo que son......) 
    
Veamos sólo algunos ejemplos, la mayoría de ellos extraídos de programas  transmitidos a través de la radio y  la llamada pantalla chica:

1.- " La policía sigue trabajando arduamente para reducir lo que
 es  el consumo y tráfico de drogas...”
 
2.- “Ellos solicitaron que se mejore 
lo que es el  servicio energético...”
 
3.- “Nos  estamos quedando muy por debajo de
 lo que fue la meta establecida..."

4.-   “Aquí estamos observando 
lo que son  las diferentes comparsas..." 

5.-   “Y a continuación pasaremos algunas imágenes de 
lo que fue el desfile del carnaval de Santiago..."

6.- “Estamos siendo más cuidadosos con la evaluación de 
lo que son los proyectos que llegan al Senado..."

Tache o borre en cada caso la susodicha  locución conjuntiva ( lo que es – lo que fue – lo que son ) y además de convencerse  que la misma allí nada hace o ningún papel gramatical desempeña, apreciará que sin ella la frase se tornará más ágil, fluida y elegante . Como bien se puede apreciar a continuación : 

1.- " La policía sigue trabajando arduamente para reducir  el consumo y tráfico de drogas...” 

 2.- “Ellos solicitaron que se mejore el  servicio energético...” 

 3.- “Nos  estamos quedando muy por debajo de la meta establecida..." 

4.-  “Aquí estamos observando  las diferentes comparsas..."  

5.-   “Y a continuación pasaremos algunas imágenes de el  desfile del carnaval de Santiago..."

6.-”Estamos siendo más cuidadosos con la evaluación de los proyectos que llegan al Senado..." 


 ¿No será ese archimanoseado lo que, una de esas “expresiones chatarra” a las que se refiere la profesora y lingüista mexicana, doña Beatriz Escalante?: 

“Un día, sin darnos cuenta, tenemos el cerebro repleto de expresiones chatarra: carentes de lógica, falta de idea, de significado y de intencionalidad, es decir, expresiones poco o nada inteligentes. En un sentido ideal, los comunicadores deberían conocer su idioma y la materia de que hablan; no olvidar su responsabilidad social, pues cada error que comete se repite al infinito"(Curso de Redacción, 2000, Pág. xxiii)

 Además del chatarrismo expresivo, el principio de economía lingüística o del menor esfuerzo recomienda evitar la cacofonía, monotonía y machaconería que se produce cuando repetimos mucho una idea y una palabra tanto al hablar como al escribir.

Vale siempre recordar que en lo que atañe al uso de la lengua, las repeticiones sólo tienen razón de ser cuando se persigue imprimirle ritmo o musicalidad al texto poético o cuando se tiene como propósito enfatizar, aclarar o ampliar el sentido de lo expresado. De lo contrario, esa idea y esa palabra que se repite sobra, y todo lo que en la práctica idiomática sobra le resta elegancia, pertinencia y valor al acto comunicativo.