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Decisión inglesa “saludable”

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  jueves 24 mayo 2018

El Departamento de Sanidad de Inglaterra dio a conocer la decisión “de restringir el acceso de los extranjeros a la sanidad pública”. Esa unidad gubernamental comprende todo un sistema nacional de salud que proporciona a los ciudadanos hospitales, médicos de familia, especialistas, dentistas, farmacéuticos, ópticos, ambulancias… y, entre los muchos méritos de esa gran nación, se encuentra que fue la primera en el mundo de “proveer asistencia sanitaria a toda la población”.
    
Esta medida beneficia básicamente a tres grupos sociales que pueden recibir el servicio médico gratuito: a) A los ciudadanos y a los que tengan derecho a residir en Gran Bretaña, excluyendo  algunos británicos residentes en el extranjero. B) incluye a los ciudadanos de la UE. C) incluye a estudiantes que estén realizando cursos cuya duración exceda de 6 meses. Otras disposiciones son más bien de excepción, como aquella emanada de  acuerdos entre dos países.
    
Lo que el gobierno va a hacer es cobrarles a los ilegales, a los que estén en forma legal pero temporal en el país, a los turistas con un visado de menos de seis meses, algunas categorías de estudiantes y de ingleses. De “estas restricciones no estarán exentos ni los niños ni las mujeres que vayan a dar a luz”. Esta medida no excluye los servicios ofrecidos en las  emergencias “pero deberán pagar si son hospitalizados o requieren tratamiento posterior”. El sistema acepta que los excluidos accedan a uno de los sistemas de seguros.
    
La patria de Shakespeare, de Chaplin, de Churchill, de Hawking,  y de la reina Victoria… la de la monarquía constitucional…la de la Revolución Industrial…la del Capitalismo… ha alcanzado un nivel de desarrollo  que lo convierte en uno de los países más poderosos del mundo. Está catalogada como la sexta economía mundial. Su nivel de eficiencia se palpa en el sector agrícola, produciendo el 60% de sus necesidades y  utilizando un mínimo 2% de la fuerza laboral.
    
En cuanto a su sistema de salud es uno de los mejores a nivel internacional. Es uno de los pocos países en el mundo “donde los enfermeros (as) pueden recetar medicamentos e invierte en salud cerca de un 9% de su PIB. Pero al Reino Unido fue creciendo como una bola de nieve una situación preocupante. ¿Cuál era esa nueva situación? Que el sistema de salud inglés había presentado signos preocupantes de deterioro en la calidad del servicio que ofrecía a la población, y por supuesto,  cada día más se requería de inyectar mayores recursos económicos, recursos aportados por el “contribuyente” que padecía un servicio deficiente que  estaba siendo desviado para atender a los que hoy están “restringidos”.
     
Según la crónica periodística, atender a los ciudadanos sin residencia “le cuesta a los contribuyentes un promedio de 600 millones de euros”. Constituiría un razonamiento fútil multiplicar esa suma por la tasa de cambio, sin tomar en consideración los estándares sociales y económicos de un médico inglés, la calidad de las estructuras físicas, del equipamiento de los hospitales, en fin, todo el andamiaje de la logística de apoyo, y al totalizar las variables económicas pienso que ese promedio de ahorro alcanzaría, la suma de  varios  miles de millones de pesos. 
    
El Estado de Inglaterra a través de sus órganos competentes consideró que esa situación representa un real desequilibrio para  sus ciudadanos, y asumiendo su rol,  tomó una decisión “saludable”.