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Recordando al padre Dubert

Publicado por Redacción  x  |  Opinión |  lunes 16 junio 2014

Era el año 1987. Monseñor Roque Adames, Obispo de de la Diócesis de Santiago de los Caballeros,  llamó al padre Ramón Dubert, quien entonces, además de dirigir la parroquia Corazón de Jesús en Los Jardines Metropolitanos, tenía la misión de formar una parroquia en el barrio Cienfuegos, donde había una miseria de marca mayor, arropada por la violencia de todo tipo.

“Dubert –le dijo Monseñor- mañana viene el cardenal John O’Connor, Arzobispo de Nueva York. Me pidió conocer un lugar pobre de Santiago. Le propuse Cienfuegos. Vayan temprano, para que pueda compartir con la comunidad”. El sacerdote asintió con agrado, pues sabía que en algo beneficiaría esa visita a esos hermanos que carecían de todo.

Al día siguiente inició el recorrido. El pueblo llano y descalzo estaba en las calles, impresionado por la presencia de tan alto dignatario de la Iglesia. Yo tuve el honor de participar. Cienfuegos también significaba mucho para un servidor, pues junto a Dubert estaba  organizando grupos y preparando futuros líderes.

Mientras caminábamos por los polvorientos e indefinidos trillos, el cardenal O’Connor, impactado por las lamentables condiciones de vida de los moradores, le expresó a Dubert: esta tarde veré al presidente Balaguer, ¿qué le puedo pedir para Cienfuegos?

El sacerdote no espera esa pregunta. Me miró, como buscando ayuda para una respuesta. Yo me encogí de hombros, y cuando casi le sugiero que pidiera una escuela, Dubert le contestó: solicítele a Balaguer que haga Cienfuegos.

En la noche, mientras jugábamos ajedrez en casa de unos buenos amigos, Monseñor Adames llamó a Dubert con la agradable noticia de que Balaguer había accedido a la petición del Cardenal O’Connor. Y así inició la construcción de Cienfuegos, uno de los sectores más grandes y dinámicos de Santiago, con su Parroquia San Lorenzo.

Esta historia pocos la saben. Con ella rindo tributo al padre Dubert, un jesuita que trabajó siempre promoviendo las enseñanzas de Jesús, luchando para que imperara la justicia social y formando una generación que contribuyera a la creación de una mejor patria.