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La conciencia social

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  martes 13 marzo 2018

Siempre recuerdo aquella ocasión en que Hamlet Herman estuvo al frente de la Amet.  Aquella que fue tan vilipendiada y asediada, pero fue la que mejor funcionó y cumplió con las expectativas creadas; rompió con el viejo esquema de que los agentes de tránsito fueran visto como macuateadores; en fin, creo una verdadera conducta social en cuanto al respeto que se le debía tener a uno de estos servidores, y al cumplimiento de la ley, con el colocarse el cinturón, y a la vez, logró que tuvieran condiciones de trabajo excelentes.
    
Esto de más arriba lo traigo a colación por lo importante que es el ejemplo de alguien que tiene al frente una institución del Estado, pero de la misma forma aplica para el que tiene influencia de algún tipo dentro del contexto social, con relación a las acciones qu genera y su forma de comportamiento en sus labores, cualquiera que fueran estas. 
    
Hoy día, la sociedad dominicana, no le caben más formas de descomposición y requiere urgentemente que cada ciudadano comprenda lo importante que es su papel en lo que le toca o le corresponda.  Desde un funcionario público dirigiendo la suerte de determinadas áreas del rigor nacional, como el más humilde chiripero ante lo que debe cumplir en cuanto a las normas de buen convivir con los demás.  Al parecer, estamos viviendo como chivos sin ley, pero sin respetar al vecino; compañero; amigo; familia; en fin, es como si cada quien solamente estuviera pensando en lo suyo y lo demás bien gracias.
    
Hace poco veía un presentador muy conocido del país, como utilizaba su espacio para denigrar una también reconocida merenguera y como la beso sin su consentimiento en medio de la transmisión y luego lo único en que se basó el momento fue en el dichoso atrevimiento y mofa de parte del primero contra la segunda.      No le preocupó en lo más mínimo que se trataba de una dama y que estaba siendo visto por otras mujeres dentro y fuera del estudio o que pudiera estarlo viendo niños que quizás le siguen y le respetan. 
    
Es denigrante lo que vemos a todos los niveles en este orden social y eso necesariamente tiene que cambiar.  Esto no puede seguir que la mujer y hombres serios y responsables, tengan el mismo o peor signo de valoración moral, que el sinvergüenza, corrupto, rastrero, irresponsable y ladrón.  
    
Todo parecer indicar que la chabacanería y la mediocridad, el hacer dinero fácil y rápido; es lo que está primando en este orden social.  Será por eso que cuando alguien realiza una labor para la que está llamada por obligación, es reconocida como el maná que cae del cielo. O  cuando alguien actúa con  honestidad desde el Estado o en lo privado, es alabado, porque es tan exiguo o excepcional, que es necesario que se le haga notar, buscando que esos ejemplos sean los que puedan crear reacción.  
Es por todo lo anterior, que creo, se requiere de una revolución a nivel de la conciencia social, si en realidad queremos un país que tenga mayor esperanza para quienes confiamos en que nuestros hijos merecen algo mucho mejor.