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Mi Ventana Óptica: Cerremos el Congreso

Publicado por Redacción  x  |  Opinión |  lunes 9 junio 2014

Por más importante que se considere un sistema político, ningún país paga tan alto precio para mantenerlo. El pueblo dominicano debe ser el que paga mayor precio en el mundo para poder vivir en una supuesta democracia.

Esto tiene que ser revisado, y decidir si vale la pena seguir alimentando la corrupción a través de instituciones como el Congreso Nacional, y otras. No es posible sostener un primer poder del Estado, en el que sus actores sangren los bolsillos de los contribuyentes de forma olímpica.

Donde periódicamente se desatan todo tipo de escándalos que avergüenzan al más insolente, por eso, cerremos el Congreso, si queremos salir de la pobreza de valores, de principios, moral y económica. ¿De qué y para qué, nos sirve éste?

¿Qué beneficios aporta como Poder del Estado? ¿En qué ayuda a la democracia? De acuerdo a la Constitución, su rol es legislar en beneficio de la sociedad, ¿Cumple con este mandato? Sencillamente, No, aunque nos digan que es imprescindible.

Tiene como misión además, crear leyes que garanticen el bien común entre los ciudadanos, pero ¿Llena este cometido?, Tampoco, sólo quienes se han alimentado de la voracidad que les permite el Congreso, abogarán por su permanencia.

Los legisladores someten y aprueban leyes a conveniencias suyas, y grupos que representan, nada más. Por eso, el país no puede seguir pagando sueldos de lujos a senadores y diputados, quienes no conformes con eso, se asignan recursos extras del presupuesto nacional para “obras sociales,” como si el ciudadano estuviera obligado a financiarles ambiciones políticas en sus demarcaciones.

Es como si el rol principal del Congreso fuera hacer ricos a unos cuantos, proveerles inmunidad e impunidad, mientras se empobrece la mayoría de los hijos de Duarte, que ven vulnerar sus derechos más elementales a diario.

Cerrémoslo, y esos cuantiosos recursos que en este se malgastan, invertirlos en Obras Públicas, escuelas, hospitales, aumento de sueldos para empleados públicos, que sí, les rinden un importante servicio a la nación, recibiendo salarios de miseria, ejemplo: bomberos, guardias, enfermeras, policías, entre otros.

Como probando es que se guisa, cerremos este monstruo variopinto por un año para comprobar qué sentido tiene soportar tan pesada carga y humillaciones, por parte de congresistas y aliados. Veremos que no nos hace falta para nada, que no sea dilapidar recursos, que pueden emplearse en el desarrollo provincial y municipal.

Ganamos, si cerramos el Congreso; y si finalmente nos demuestran que debemos continuar pagando tan alto precio a nombre de la dichosa democracia, nuestras libertades, estas últimas secuestradas por la delincuencia y criminalidad, entonces lo reabrimos.

Cerrándolo, el presidente Medina tendrá recursos suficientes para financiar la producción nacional como lo hace cada fin de semana. Hagamos lo mismo con las Salas Capitulares de los Ayuntamientos, donde campea el parasitismo político, lujo que ningún pueblo honrado se puede dar.

Estamos a tiempo, no sigamos echando dinero al fuego, “prescindamos de los regidores, y cerremos el Congreso, para el progreso.”