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Mejor remediar que lamentar

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  lunes 29 enero 2018

Los dominicanos ponemos candados después del robo, algo que no resultaría tan preocupante, si se tratara de perder cosas materiales, y no vidas humanas, por falta de remediar antes que lamentar.

Por eso, una madre y dos hijas murieron aplastadas, por un deslizamiento de tierra, en Herrera, para el Estado saber de la vulnerabilidad de estas zonas. Incluso, la fallecida y su madre, eran empleadas de la Defensa Civil, y desafiaron el peligro.

En el antiguo Distrito Nacional, existen lugares, donde sólo por la providencia divina no se producen grandes tragedias, pero ninguna autoridad se percata de esto, hasta que ocurren hechos lamentables como el de esa familia.

Nos llamó a la atención, que en el proyecto Domingo Sabio, se hablara de construir edificaciones, en un lugar, donde no hay que ser geólogo para saber de la fragilidad de ese terreno, que compone las franjas del río Ozama e Isabela.

Por más de 40 años, personas del interior se han mudado a Herrera, y todo el que conoce dicha zona, por ejemplo, Barrio Duarte, Las Palmas, y el Abanico, sabe que están rodeados de precipicios inhabitables.

Lo mismo en la Zona Sur, de Santiago, en el Barrio Pekín, donde familias se juegan la vida, al borde de precipicios. Aquí, la situación pudiera ser peor, pues el colapso de estas barrancas podría generar una hecatombe, sepultando cientos de personas en el fondo de dicha cañada.

La clase política sólo se concentra en conquistar votantes, para procesos electorales, y eso explica por qué, estas grandes ciudades fueron convertidas en semilleros de casuchas, donde no sólo impera la insalubridad, si no, el peligro latente.

Es eso lo que muestra ese arruinado panorama en sectores como La Ciénaga, Los Guandules, Gualey, 27 de Febrero y El Simonico, de Villa Duarte, en Santo Domingo. Y si visitamos El Fondo de la Botella, en Pekín, sabemos que en nuestro país no existe un mínimo de respeto por la vida, por el peligro en que viven sus residentes.

Es así, como nuestros principales ríos han sido invadidos, porque desaprensivos, y autoridades irresponsables les han robado su entorno, lo mismo que han hecho con esos lugres inhabitables, provocando lamentables tragedias.

Es envidiable ver, cómo esos ríos que bordean a Nueva York, lucen cristalinos, y nadie ve una hoja flotando, porque las autoridades y su población tienen conciencia, de lo que significa cuidar esa riqueza inagotable que da la Naturaleza.

Pero hasta que el país no despierte un día con una escena dantesca, por el derrumbe de tierras y grandes rocas, donde mueran aplastadas numerosas personas, la Defensa Civil, Cuerpo de Bomberos, Cruz Roja, ni ningún otro organismo oficial se percata de una realidad que está a la vista de todos.

Es un desorden viejo, que nació con la desaparición de Trujillo, donde en un exceso de libertad, se dejó que la gente hiciera lo que les da la gana, como si haber salido de la dictadura, hubiese significado caer en el libertinaje político, social, y urbanístico.

Ojalá, las autoridades pongan fin al desorden en estas ciudades, estableciendo reglas claras para construir viviendas,  y así remediemos, ante que lamentar, después de la tragedia, porque hoy, nadie le devuelve la vida a las víctimas de Herrera.

alex15958@hotmail.com

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