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Un Trujillo como cuco

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  lunes 8 enero 2018

El hijo de Angelita Trujillo, promueve sus aspiraciones a la presidencia de La República, y muchos se alborotan. Si Raúl Almánzar, estuviera vivo, me diría, “no es para menos”, por la pesadilla sufrida con la dictadura del abuelo, quien a sangre y fuego, aterrorizó por 31 años al pueblo.

 Pero, aunque creo en la reencarnación, y que Trujillo pudiera andar encarnado en su nieto, intuyo, no hay motivos para preocupación, pues en su subconsciente, todavía debe tener claro, que los dictadores aquí mordieron el polvo del magnicidio, excepto Balaguer.

 Por el contrario, pudieran estar haciéndole una campaña gratuita, al promovido por quienes vivieron bien en la dictadura, y sueñan con forjar otro Trujillo, olvidando, que cualquiera intentare someternos a algo parecido, no correrá mejor suerte que el dictador.

 Este jovenzuelo, pudiera tener sus derechos a aspirar a cualquier cargo electivo en el país, su problema sería, La Constitución y Leyes, que reglamentan la actividad política, y dictan las normativas para tales fines.

El apellido Trujillo, no es escollo legal para alcanzar sus propósitos, siempre y cuando, cumpla con nuestra Ley de Leyes, y sus Códigos adjetivos. Lo primero es, ¿Cuál es su trabajo social, profesional o político que lo une con el votante?

¿Qué les debe la sociedad a los Trujillo, que no sea el terror impuesto, y el robo de los bienes del Estado, que todavía disfrutan en el extranjero, para premiarlos con una nominación? Él y quienes lo promueven, deben saber, el país de hoy, no es ni remotamente el de 1930, en término de conciencia política, e intelectualidad.

De eso debe estar claro Trujillo, aunque haya cambiado de cuerpo, nombre, y otras generales. Definitivamente, no entiendo por qué, colegas y opinólogos, se dedican a denunciar y descalificar al nieto aspirante.

Porque él tiene razón, pues Argentina, Chile y otras naciones, les están pasando facturas a quienes al servicio de dictaduras abusaron del poder, y a pesar de la criminalidad durante ese nefasto régimen, los Trujillo viven allí, con nombres cambiados, y nunca fueron enjuiciados por crímenes como el de Martínez Reyna, su esposa, María Almánzar, embarazada, las hermanas Mirabal, y otros.

Pero sabe además, Balaguer, siendo el cerebro de esa dictadura, murió viejecito, declarado “padre de la Democracia”, y esto le da razón al hijo de Angelita a mostrarse desafiante, ante una sociedad permisiva y promotora de la impunidad.

Algo más reciente, los asesinos de la Banda Colorada, andan por ahí, como si nada hicieron durante la tiranía de Elito, y sus 12 años, cuando asesinaron tantos ciudadanos, como el propio Trujillo, y nadie pide su enjuiciamiento.

Partiendo de esos macabros ejemplos, el nieto ensaya, y como muchos todavía decimos “que falta hace Trujillo” para corregir males que este controló, conoce del terror que siente la gente, y usa el apellido para meter cuco.

Por eso pienso, que quienes en los medios lo descalifican, lo promueven gratuitamente. Recordemos, Trujillo fue un ensayo parecido, donde “demócratas preocupados” por el rumbo del país, lo auparon, y ya conocemos la historia.

En un país, donde los crímenes quedan impunes, alguien pudiera intentar repetir la historia, porque total, nada pasa. Pero para mala suerte de ese brabucón, esta Democracia imperfecta, nos ha enseñado a sólo temerle, al miedo.

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