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Una solución para salvar submarinistas
Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  domingo 3 diciembre 2017

La desaparición de submarinos militares se está convirtiendo en un gran problema para las Fuerzas Armadas de los países que poseen ese tipo de equipo bélico, en virtud de que la mayoría jóvenes soldados no se siente atraída para formar parte de esa defensa.

 En los últimos años desaparecieron dos submarinos: Uno en Rusia y el reciente en Argentina, llamado ARA San Juan.

 El mundo posee Fuerzas Armadas bien equipadas, como son los casos de Estados Unidos, Rusia, China, Japón, Corea del Norte, Corea del Sur, Israel, Siria, Egipto y otras naciones, pero no hay una de ellas que haya preparado o capacitado a los submarinistas militares para que éstos puedan salvar la vida cuando tienen emergencias graves en los mares.  

 Los soldados que forman parte de los submarinos militares sólo saben que entran a esas embarcaciones, pero desde que están en sus interiores, las posibilidades de vida, si éstos sufren graves accidentes o averías, casi siempre son  nulas. Los dos últimos hechos así lo confirman. 

 Los submarinistas pasan meses sin hacer contacto con la llamada tierra firme o con habitantes fuera del mar. La tragedia de Argentina, porque ya el gobierno reconoció la desaparición del submarino de la Armada, debe dar inicio al correcto entrenamiento de los submarinistas y el uso de navíos aptos para salvar su vida en caso de emergencia. 

Ya no debe construirse submarinos que sólo abran sus puertas electrónicamente, sino también de manera manual.

 Lo primero que debe hacerse es que todos los soldados submarinos deben ser buzos bien entrenados, con uniformes que les permitan sobrevivir a tragedias.

Las Fuerzas Armadas deben comenzar a estudiar la confección de un tipo de traje que posea, además del tanque de aire, otro que impulse al buzo militar hacia arriba para que pueda alcanzar en poco tiempo la superficie del agua. ¡Eso también puede ser para los submarinistas civiles!

Ese traje, que debe inflarse, debe tener colocado una bandera blanca lumínica, tipo globo, para que el submarinista en problema, pueda ser divisado fácilmente por los rescatistas. Debe ser un traje o uniforme que sostenga al submarinista como una bolsa flotante en el agua.

E, incluso, que pueda respirar normalmente sin el uso de la careta ya estando flotando.

Unido a esas exigencias, el submarinista debe llevar, como está en emergencia, alimentos y agua para diez días, mínimos, lo que aumentaría las posibilidades de sobrevivir. Además, contar con equipos de  radio de comunicación y un teléfono especial.

Todo eso contribuiría a que si son 40, como ocurrió con el submarino argentino, que llevaba 44, éstos puedan estar en grupos flotando para su protección y fácil localización.  

Los submarinistas, como está ocurriendo, están expuestos a la muerte, no solamente porque solamente puedan ser atacados por soldados “enemigos”, sino por la falta de aire por una avería que daña el sistema eléctrico. ¡Mueren asfixiados! 

Si se toman todas estas precauciones, dudamos que los gobiernos, pero especialmente la mayoría de familiares en problemas por averías de los submarinos, tengan que llorar la pérdida de sus soldados. ¡Son pequeñas inversiones presupuestarias!

Es un proyecto para salvar la vida de los soldados que exponen la vida vigilando las zonas limítrofes marítimas. Como no todos los días ocurre ese tipo de accidente, los gobiernos deben trabajar en desarrollar esas ideas. ¡Así, los soldados, con una emergencia en la cual no cuentan con aire en el interior del barco de guerra “aguático”, los submarinistas sólo tienen que abrir con sus manos las puertas de emergencias y tirarse a nadar con ruta hacia arriba. 

Y podrán ser fácilmente rescatados, debido a que sólo hay que usar el mapa de ruta que tiene el comando al que pertenecen los mismos. Si la Armada de Argentina hubiese tenido a esos soldados con el equipo que estamos planteando, hoy no hubiese lamentaciones del gobierno y ni de los familiares de los submarinistas. 

Si no es posible que esas ideas sean puestas en ejecución, que se ponga el método que sea, pero no debe continuarse dependiendo de la “buena voluntad de los mares”, para evitar la  muerte de soldados que se entregan a la causa de la seguridad de su país.

¡Gracias por leernos!