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El doctor Cantisano Arias, un ser humano útil

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  viernes 17 noviembre 2017

Introducción

a.- Por muy degradada que esté una sociedad humana, desde su estado inservible algo
productivo puede sacarse aunque sea para establecer la diferencia entre lo que definitivamente no
sirve y lo que es útil. Hasta de los desechos reciclados se saca algo necesario.
b.- El diario vivir nos enseña que no obstante la descomposición en el medio social dominicano, es
posible contar con personas de valía que con su proceder prueban que a pesar del descalabro
ético y moral presente en el ambiente nacional dominicano, todavía contamos con ciudadanos y
ciudadanas que actúan apegadas a normas de buen vivir.
c.- Aunque no resulta fácil encontrar a esa persona que se ajusta a las correctas actuaciones, es
posible descubrirla comprobándose así que no todo está perdido; que contamos con los
estupendos, extraordinarios, con los maravillosos.
d.- Ante las situaciones enojosas, desagradables y lastimosa que continuamente observamos y
nos llenan de irritación, es un aliciente saber que por encima de los dañosos y malvados, entre
nosotros están presentes aquellos que motivan satisfacción y esperanza para expresarnos
destacando las virtudes que adornan a los que en el curso de su existencia hacen significativos
aportes a la comunidad.

I.- Un médico con sentido social

1.- Me he sentido vivamente motivado a escribir este artículo porque lo hago para exponer sobre
una persona que falleció recientemente, y en vida probó ser sensible y ciudadano ejemplar: El
doctor Rafael Cantisano Arias.
2.- El doctor Rafael Cantisano Arias, puso sus conocimientos de las ciencias médicas al servicio
de todo aquel que necesitaba y requería de su capacidad como médico; formó parte de los
galenos de Santiago y del país que colocaban por delante la salud del paciente, antes que la
mercancía dinero. Para él, el enfermo no era un cliente; no veía en la salud un objeto de comercio.
3.- La inclinación a la medicina por parte del doctor Cantisano, fue fruto de su forma de ser; de su
humanismo, sensibilidad y solidaridad al servicio de los demás; asistir a los enfermos, ayudar a
quienes precisaban de su colaboración y auxiliar a los marginados de la sociedad.
4.- Llegar al mundo de los vivos para hacer las veces de otro; aprovechar el tiempo
desempeñando una labor social, empleándose con desprendimiento, solo es posible en aquellos
seres humanos aptos para estar donde sea necesaria su presencia. Ese fue el proceder del doctor
Cantisano.

5.- La sociedad resulta favorecida cuando cuenta en su seno con mujeres y hombres
convenientes. Ellos son los que tienen el don de ser útil, como lo fue el doctor Cantisano Arias,
quien probó ser fructífero poniendo su talento y tiempo sin importar la distancia.
6.- El doctor Cantisano, puso en práctica el sentido de servir como ente social de bien, lo que
demostró estando presente en las actividades donde se precisaba de su concurso, y lo hizo sin
esperar recompensa alguna. Nunca procuró reconocimientos por sus buenas acciones, porque
actuaba con responsabilidad ciudadana y como profesional de la medicina.
7.- Sentirse comprometido con sus ideas y hacerle honor a su forma de pensar, vincula más a la
persona que la firma estampada en un contrato, y la liga más que la palabra dada. El doctor
Cantisano, supo honrar su proceder con la responsabilidad que le caracterizó, cumpliendo con su
deber social que es lo único que eleva a las personas y hace posible calificarlas como
distinguidas.
8.- Si la actitud ante la vida define a las mujeres y a los hombres, las actuaciones del doctor
Cantisano, y la compostura que exhibió como persona pública, hacen posible considerarlo como
un ciudadano favorable y su modo de comportarse sirve para describirlo como el modelo de lo que
debe ser el ser humano a tomar como referencia de positiva conducta.
9.- El dinamismo del doctor Cantisano, le permitió desarrollar labores comunitarias y sociales, no
solamente en Santiago, sino también en otras apartadas comunidades. La Isabela es testigo fiel
de lo que fue la entrega del doctor Cantisano, a las causas nobles, su interés en apoyar con
acciones. Afanarse, meterse en lugares lejanos de su domicilio restituyendo salud, curando a todo
aquel que estuviera afectado, pero también educando por medio de la prédica cultural.

II.- El doctor Cantisano, un ejemplo a seguir

10- Las cualidades estimables de una persona y su valía; la consideración que le da méritos, es el
resultado de cómo ha actuado. La valoración y la importancia se unen para dar la identificación de
los dignos, estimados y respetados. El mayor homenaje que se llevó para su tumba el doctor
Cantisano, fue el recuerdo respetuoso que conserva de su persona lo mejor del pueblo
dominicano.
11.- El balance de las actuaciones durante todo el curso de su vida hace posible a los pueblos
comprobar el lugar que merece ocupar cada quien, ya sea como eminente, notable, reputado o
simple chabacano vulgar. Cada persona se hace merecedora de lo que durante su existencia ha
sembrado, de donde resulta que el malvado y perverso no pueden esperar gozar de igual trato
exquisito que el decente y honorable.
12.- Establecer la diferencia entre los componentes de la sociedad desde el punto de vista de sus
obras y conducta, nos lleva a reconocer a quienes deben ser destacados por determinadas
cualidades, y también a individualizar a los que han actuado en disconformidad con el buen
actuar.
13. El doctor Cantisano, dejó de vivir, pero de lo que fue su paso por el mundo de los vivos quedan
las labores que ejecutó; lo que fue su actuar frente a los demás y como se comportó inclinándose

reverente ante las normas que rigen los principios éticos y morales, revelando así su acrisolada
conducta.
14.- El doctor Rafael Cantisano Arias, un hombre de agradable trato, sumamente cordial, muere
siendo afamado por el prestigio bien ganado como reputado médico y ciudadano prestigioso. La
práctica de su vida le dio renombre a ese ser que no aspiró a otra cosa que no fuera cumplir en la
tierra lo que le mandó hacer su sana conciencia.
15.- La buena opinión que se formó todo que conocía y trató al doctor Cantisano, le dio el prestigio
de que disfrutó y el grato recuerdo que dejó, lo que ahora hace resaltar su persona para ponerla
como referente de ciudadano con cualidades a ser imitadas y continuadas por las venideras
generaciones, para que así el país pueda contar mañana con mujeres y hombres de bien.
16.- Por haber sido el doctor Cantisano, activo, lleno de dinamismo y determinación, además de la
buena conducta demostrada, su hoja de vida puede ser tomada como pauta a seguir por los
jóvenes de hoy, para que aprendan lo que debe ser el proceder de un ser humano para merecer
gozar de la consideración pública por sus diáfanas actuaciones.
17.- El momento actual que vive nuestro país es oportuno para que en las escuelas de medicina,
los clubes culturales y de servicios, se exponga sobre lo que fue el accionar como médico y
ciudadano del doctor Cantisano. Ante el deterioro que exhibe la sociedad dominicana, conviene
distinguir lo bueno de lo malo, destacar lo que sirve de lo que no sirve, señalar lo que hace grande
al ser humano de aquello que lo reduce. Hay que evitar darle continuación a la confusión de que
en el país todo se dañó, que somos unos sinvergüenzas, arrastrados y degenerados.
18.- De la misma forma que procedemos a sermonear para censurar a los que con su mala vida
denigran el medio donde vivimos, también debemos alabar, con sinceridad llenar de elogios,
ensalzar a hombres que como el doctor Cantisano, vivió y actuó abrazado al buen obrar, ceñido a
las correctas actuaciones.
19.- El actual período de la vida dominicana, cuando muchos desorejados actúan en forma
desvergonzada, destacar la idiosincrasia del doctor Rafael Cantisano Arias, es decirle a nuestra
juventud que debe comportarse con humildad, sin vanidad ni engreimiento, porque ser modesto da
demostración de decencia, de caballerosidad y respetabilidad, que actualmente mucho escasea
entre nosotros.
20.- Estimular a que se formen en el país ciudadanos ilustres es invitarles a que retengan como
referencia de reciedumbre cívica, comportamiento de buen ciudadano y sociabilidad a los que,
como el doctor Cantisano Arias, dan su vida por lo justificable y defendible, que es lo que debe
hacer toda persona justa, es decir, actuar conforme a la justicia y la razón.
21.- Reunir condiciones de ecuanimidad, equidad, probidad y rectitud solo es posible en quienes
hacen de su accionar el normal cumplimiento del deber sin querer conseguir algo a cambio, ni
esperar que la sociedad le aporte nada material. Las labores del doctor Cantisano, quedan como
prueba de que se puede pasar por el mundo terrenal sin más pretensiones que hacer lo que va en
provecho de la sociedad.

22.- Sin proponérselo, el doctor Cantisano, sirve hoy de ejemplo de la medicina con sentido social,
la solidaridad y el civismo. En su preocupación por servir puso en peligro su propia vida, como
cuando en busca de hacer el bien sufrió un accidente automovilístico que le mantuvo postrado por
algún tiempo. Pero el estado de debilidad física no le creó abatimiento, ni le llevó a sentirse
hundido anímicamente, porque su deseo de colaborar lo conservó, lo mismo que la energía y el
aliciente que le estimulaban a mantenerse enardecido para continuar la misión que se había
impuesto de prestar servicios bajo cualquier circunstancia.
23.- La realidad de lo que fue la vida útil del doctor Cantisano, sirve para comprobar que para una
persona sobresalir y mantener el respeto público, no tiene que acumular recursos económicos,
porque descollar con sentido social solo es posible por el aporte desinteresado a la comunidad. La
generosidad y nobleza de ánimo están presentes en aquellos que hacen suya la magnanimidad
por convicción; con el convencimiento de que al actuar están respondiendo a lo que le dicta su
conciencia para voluntariamente ejecutar lo que es fructífero para la mayoría de la población.
24.- Comprometerse actuando acertadamente lleva a las personas a vivir engrandeciendo a la
comunidad de la que forma parte, lo que luego para el actor se traduce en honra. De ahí que la
dignificación, lo que hace noble al doctor Cantisano, aun después de su partida física, es vivir
espiritualmente en el corazón de lo mejor de su país, de aquellos que saben valorar a los
honrosos.
25.- La vida ejemplar del doctor Cantisano, la compartió con la mujer que le despertó la pasión del
amor, la distinguida profesora Teresa Rojas, con quien se vinculó por el lazo del matrimonio
durante más de 67 años y de cuya unión resultó una distinguida familia integrada por
descendientes, mujeres y hombres, que por su correcto proceder son hoy consecuentes
continuadores de su progenitor, y al igual que él gozan del respeto y distinción de lo que todavía
sirve en la sociedad dominicana.
26.- Al escribir estas líneas no lo hago por vínculos familiares ni estrecha amistad con el finado
doctor Rafael Cantisano Arias, sino porque creo que el país debe conocer su trayectoria como ser
humano distinguido, de buen comportamiento y de mucho valor para el pueblo dominicano.
27.- Por último, debo decir que al momento de fallecer el doctor Cantisano, me encontraba en el
extranjero, y al conocer la infausta noticia escribí: “Con el fallecimiento del doctor Rafael
Cantisano Arias, la humanidad pierde a un gran hombre; un distinguido médico; persona de
alta conciencia cívica y sumamente solidaria. Buen padre, entrañable amigo, santiaguero
querido y respetado, así será recordado siempre el doctor Cantisano. Seres humanos como
el doctor Cantisano Arias, que llegan al mundo para servir, son de las que merecen vivir
para siempre”.