Ultima Actualización: martes 21 noviembre 2017  •  08:40 PM
Rubén, gracias por tus aportes a la Patria
Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  sábado 11 noviembre 2017

Segunda y última entrega

Prosigo con el relato que hizo la  colega Elsa Peña en el periódico Hoy tiempo atrás  sobre el importante aporte del fallecido -recientemente- doctor Rubén Lulo Gitte a la guerrilla de Manolo, y ya con esta Trinchera, concluyo con este homenaje a quien fuera mi entrañable amigo "el síndico histórico" o el "síndico sonrisa", como lo llamaban en Moca. Al final, hago algunas acotaciones. En cuanto al  reportaje de Elsa en vida de Rubén, sigue así:

En ruta hacia Manaclas
    
Don Rubén Lulo Gitte era un devoto admirador de Manolo Tavárez Justo desde que comenzó a verle y escucharlo cuando iba a Moca como orador de los primeros mítines catorcistas. Todavía piensa que era uno de los pocos líderes dominicanos que estaba en política por el bien común, la igualdad y la justicia, sin ambiciones ni intereses personales. Lo admiró sin ser miembro del 1J4. Su mayor orgullo, hoy, es confesar que fue el último dominicano, excepto los que lo acompañaron en Manaclas, que lo abrazó en vida.
    
Dos encomiendas le quedaban pendientes: trasladar a los guerrilleros a la falda de la cordillera y al regreso, desaparecer sus vestimentas de civiles. Había un juego de béisbol entre las Águilas Cibaeñas, campeones nacionales, y Los Tiburones de La Guaira, campeones de la Temporada de Invierno de Venezuela, los guerrilleros estaban esperando que se terminara para que partieran los tres vehículos y aparentar que era un grupo de hombres que salía del estadio, esa era la estrategia. Cuando terminó la pelota nos montamos, yo iba manejando una camioneta jeep de doble diferencial, era el primero, y llevaba al ingeniero Chanchano Arias y a un joven que le decían El Guajiro que era un fenómeno. Manolo dispuso que dos de los muchachos fueran con sus ametralladoras listas y ante cualquier eventualidad ¡fuego! Esos que iban conmigo llevaban sus armas dispuestas para disparar. En dos ocasiones Chanchano me mandó a parar, subió a un poste del tendido de los cables de la radio o del teléfono, y los cortó. Llegaron al pie de la cima, todos cambiaron sus ropas, Manolo me dio la suya, la envolví en un bollo junto con la de otros compañeros, la pusimos en la camioneta y ahí le di a Manolo el último abrazo, o sea, que soy, sin lugar a dudas, el último de los dominicanos que abrazó a Manolo, salvo los que subieron con él. Le deseamos buena suerte y nos dijo que pronto nos veríamos triunfantes. Ellos salieron hacia arriba y nosotros tres (los conductores) nos paramos como a 300 metros, nos fumamos el último cigarrillo, nos conocimos: había un santiaguero y otro de La Vega, entonces partimos a 300 y 400 metros de distancia, uno del otro. Yo era el último. Tiramos los bultos por unos precipicios enormes.

Un incidente peligroso
    
Pasando por el cuartel, un militar ordenó a Lulo Gitte que se detuviera pero éste desobedeció, apagó la luz del vehículo y se le tiró encima, el guardia se defendió retrocediendo pero un segundo vio el número de la placa porque era una noche totalmente clara, y dio el aviso. Lulo Gitte, sin embargo, pudo llegar a Moca a las siete de la mañana y dejó la máquina en una estación de gasolina. Al poco tiempo, un amigo empleado de Correo, también del IJ4, le advirtió: tienes una hora para que te desgarites antes de que yo lleve este telegrama a la fortaleza. Contenía la orden de detener a todo el que tuviera que ver con la camioneta.
    
Un vecino le prestó veinte pesos y viajó a Santo Domingo, internándose en la clínica de Alcides Bencosme, de ahí fue acogido en el hogar de don José Espaillat y su esposa, hasta que pudo salir con pasaporte falso hacia Puerto Rico donde aprovechó para hacer una maestría en Administración Pública.
    
Don Rubén es afable y su temperamento sereno contrasta con su valentía que aún le acompaña. Nació en Moca el 25 de abril de 1934, hijo de Emilio Lulo y Fajime Gitte. Está casado con Thelvia Liriano de Lulo, madre de sus hijos Orquídea, Rubén y Thelvia Fajime. Además de deportista, es un exquisito cantante. Graduado de Derecho en la Universidad de Santo Domingo en 1956, luego de luchar contra Trujillo se opuso militantemente al gobierno corrupto de los doce años de Joaquín Balaguer. Llevaba cinco años como síndico de Moca, hasta agosto de 2006, incluido el del gobierno de Caamaño que nunca ejerció, aunque tiene el nombramiento, porque llegaron 42 mil turistas al país, sin visa.
    
Piensa que tanto con Caamaño, a cuyo lado estuvo en abril, aunque no con las armas en la mano, como con Manolo, la República Dominicana perdió dos grandes hombres, dos grandes líderes. Manolo era un hombre sincero, que amaba a su país. No luchó por intereses personales, pecuniarios ni de otra índole. Solo lo animaba el amor por su pueblo. (Hasta aquí).

HASTA SIEMPRE AMIGO
    
Sabía que el momento de su partida definitiva al infinito llegaría. Sus condiciones de salud se deterioraban paulatinamente, y la parca llegó   y apagó su corazón, pèro se marchó  físicamente nada más. Es imposible que la muerte pueda borrar por completo a un hombre de su talla, a un ser humano de su calidad. Fueron demasiados los aportes que  hizo a su querida "patria chica" - y claro, a la patria grande también.- como para que su recuerdo desaparezca de la mente y el corazón de las dominicanas y los dominicanos, en especial de las mocanas y los mocanos, tan fácilmente. 
    
Durante varias administraciones dirigió la alcaldía mocana, y quien escribe, mientras hacia vida periodística en Moca, nunca escuchó nada negativo de Rubén en cuanto al manejo de los recursos públicos.  Por Moca, mientras tanto, hizo lo que nunca nadie había hecho desde la fundación del municipio, incluyendo la construcción de parques, plazas, monumentos y mucho mas... 
    
No era perfecto -es verdad- y pudo equivocarse, también es verdad. De hecho, la perfección es el único don que la naturaleza le ha negado al ser humano, como recuerdo decía un otrora popular informativo radial de Santiago (Mundo Noticias).Y  si llego   a equivocarse alguna vez, los únicos que no lo hacen, son los muertos.
    
Pero el doctor Rubén Lulo Gitte era un hombre de bien, un ser humano como pocos hay en estos tiempos, sencillo, humilde, comprensivo, solidario. Quiso a su Moca con vehemencia, con pasión, creo que más allá del limite de lo imaginable. Los hechos están ahí,sus obras están ahí.

Cuando muere un hombre como el doctor Lulo Gitte, siempre acuden a mi memoria esas lapidarias palabras del apóstol cubano José Martí, de que "la muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida". A mi no me cabe ninguna duda de que este amigo supo cumplirla a cabalidad. Su ejemplo perdurará entre las presentes y futuras generaciones por los siglos de los siglos.
    
Aprovecho para transmitir  nuestra profunda muestra de solidaridad para con Doña Thelvia, inseparable compañera de Rubén durante décadas, su hermano Manuel el cual- aunque hoy es un próspero, destacado y respetable empresario mocano- estuvo enrolado en la guerrilla de Manolo, y a sus queridos hijos. Siéntanse siempre orgullosas y orgullosos de haber tenido entre ustedes a un hombre como el. Gloria eterna doctor Rubén Lulo Gitte. Con su partida, Moca ha perdido a una de sus figuras mas egregias de los últimas décadas. Pero donde estes, Dios de seguro lo tendrás en un lugar reservado solo para los grandes. QEPD.

¡Seguimos en combate, hasta la victoria siempre!