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La Soga: ¿Víctima o victimario?
Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  viernes 10 noviembre 2017

(Por considerarlo de interés, me permito reproducir el contenido del presente artículo, publicado en la prensa nacional el viernes 11 de noviembre del 2011, hace hoy justamente seis años.)

“ Hoy La Soga está prófugo. Sus antiguos compañeros lo persiguen. En lugar de imprescindible, ahora constituye un peligro para los generales y superiores que lo fabricaron y posiblemente ordenaron muchos de los crímenes que se le atribuyen al legendario patrullero.
   
 La Soga: más que un ser viviente, parece un personaje extraído de uno de esos relatos de ciencia – ficción. Más que un ser de carne y huesos, parece un personaje mítico y legendario.
    
Más que un agente del orden, se convirtió o lo convirtieron en un nocivo producto tanto de la sociedad como de la institución del orden a la que perteneció. Producto de una sociedad invertida (la dominicana) y de una institución corrompida (la Policía Nacional).
    
La Soga: nació y creció como Fernando de los Santos y sin ningún tipo de protagonismo en el interior de un humilde y pobre hogar; pero renació en los cuarteles con una fama y prestigio que casi siempre superaban la fama y el prestigio de generales y coroneles.
    
Y el capitán soñaba con tenerlo  a su lado. Y el coronel también. Y de igual forma  el general. Y en medio de ese panorama, La Soga entendió que era un ser imprescindible. Y “los humos se le subieron a la cabeza”. Y comenzó a firmar sentencia con la punta del cañón de su metralla. Y la sociedad entonces empezó a endiosarlo. Y comenzaron a tejerse historias:
    
Que mató un ladrón aquí y otro allá. Que mató uno ayer y otro hoy. Que en la Yapur Dumit estaban apareciendo cadáveres correspondientes a personas no ladronas, y que La Soga era el autor de esas muertes.
    
Que introducía en el baúl de su carro el cadáver de su última víctima y partía hacia una discoteca a celebrar el logro de lo que él llamaba “el trofeo que tengo en mi vehículo…” Todo eso se decía y todavía se dice, hasta que cayó en desgracia con la misma institución que lo había llevado a los altares.
    
Hoy La Soga está prófugo. Sus antiguos compañeros lo persiguen. En lugar de imprescindible, ahora constituye un peligro para los generales y superiores que lo fabricaron y posiblemente ordenaron muchos de los crímenes que se le atribuyen al legendario patrullero.
    
Así terminan casi siempre estos sujetos que se mueven en la sombra del crimen: odiado hoy por los mismos que ayer lo idolatraban.
    
La Soga: producto de una sociedad invertida que es capaz de fabricar falsos ídolos aunque sea en base a sangres derramadas.
    
De una sociedad que no confía en la justicia, y en la que se repugnan los verdaderos valores, y se alaban, aúpan o reconocen los antivalores. Por esa razón, son muchos los ciudadanos, entre ellos periodistas, que defienden públicamente a este siniestro personaje y hasta lo consideran un ser necesario en nuestro ordenamiento institucional.

La Soga: ¿Víctima o victimario?»