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Mitos, géneros y teorías

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  miércoles 1 noviembre 2017

América Latina se mantiene, desde los últimos 20 años, envuelta en una lucha de teorías, mitos, géneros y liderazgos, tanto en el área política como en otros segmentos sociales.

Hay quienes mantienen la teoría de que es necesario que los líderes políticos más viejos les faciliten el poder a los más nuevos, retirándose a sus hogares. ¡Eso mismo también ocurre en otras instituciones!

Pero las contradicciones las tenemos en nuestro propio terreno. Juan Bosch, Joaquín Balaguer, Jacobo Majluta y José Francisco Peña Gómez, para sólo citar cuatro grandes personalidades, mantuvieron sus liderazgos adquiridos bajo una preparación ideológica, cada quien a su manera.

Los que siguieron a esos líderes, como son los casos de Miguel Vargas Maldonado, fiel discípulo de Peña Gómez, Leonel Fernández, Ramón Ventura Camejo y Danilo Medina, boschistas, Federico Antún Batlle, balaguerista o Marcos Martínez, majlutista, no les pidieron a sus líderes que se retiraran para ellos crecer políticamente.

¡Trabajaron bajo la sombra de esos líderes, para hoy ocupar las posiciones que desempeñan en la sociedad política!

 Ahora tenemos una falsa teoría basada en que los más nuevos deben recibir el legado de los más viejos, pero sin ganarse el puesto, como hicieron los primeros, sino forzarlos a que renuncien a las posiciones ganadas a base de esfuerzos y gastos económicos. 

Pero es una gran equivocación. A las mujeres se les estableció el 33 por ciento de las candidaturas políticas, pero en las elecciones no llegaron al 20. Ahora se lucha por el 25 por ciento para los jóvenes. El problema no está en las asignaciones de números de candidaturas, sino en el liderazgo.

Las mujeres no votan por damas candidatas porque sean del mismo sexo, sino por los que les ofrezcan más garantías sociales, más honestidad y confianza, sean hembras o varones. 

Tampoco los jóvenes votan porque postularon candidatos de sus edades, sea en política, empresarial o social.  ¡Votan por aquellos, sean nuevos, medianos o viejos, que les garantizan más sus intereses! Las elecciones presidenciales, del Congreso y las municipales pasadas  así lo establecieron.

Les voy a poner algunos ejemplos. En la pasada campaña electoral del Colegio Dominicano de periodistas (CDP), un grupo de Santiago, perteneciente al Movimiento Convergencia, ganador de esos comicios, pidió a través de las redes sociales que los candidatos más viejos se retiraran para darles pasos a los más nuevos.

¡Un gran error! Ocurre que el ganador de las elecciones naciones del  CDP,  es el distinguido profesor Adriano De la Cruz, que es el más viejo en materia de edad, pero con un extraordinario espíritu de trabajo.

De la Cruz le ganó a Olivo De León, que aspiraba por el Movimiento Marcelino Vega, con menos años de edad. Juan Carlos Bisonó le ganó a Aurelio Henríquez, quien aspiraba a la presidencia del Instituto de Previsión y Protección del Periodista (IPPP), que tiene menos años de edad, mientras Carlos Arroyo Ramos derrotó en Santiago a Onelio Domínguez, que es mucho menor que el ganador.

Como podemos observar, en este sólo cuadro se caen todas esas falsas teorías, mitos y géneros. ¡Ya no se vota, en ningún sector de la sociedad, por  la muchachita más bonita, el jovencito más bello, el hombre o la mujer con más  experiencia, sino por las mejores propuestas. 

Puede darse el caso de que, dentro de los aprestos electorales, se apliquen estrategias que finalmente resulten ganadoras. ¡Eso es parte del proceso!

Pero el  ejemplo que les voy a poner es el más demoledor. Hillary Clinton, una bella dama, inteligente, del liderazgo tradicional de Estados Unidos, con una gran experiencia de gobierno, ex secretaria de Estado, destacada abogada y esposa del ocho años Presidente de la gran nación del mundo, Bill Clinton, perdió las elecciones presidenciales pasadas del empresario, casi desconocido en política, algo más viejo de edad que ella, el señor Donald Trump.

Esa campaña de los convergencistas, quizás llenos de iras, olvidó que ese grupo, sin  la presencia del destacado periodista tamborileño, Perfecto Martínez, sería menos que un cadáver, pero sus experiencias dieron buenos resultados para estos dos años. ¡Ganó!

No queremos decir que la juventud no es importante. Lo que sí queremos dejar establecido es que los jóvenes deben aprender de las experiencias de los más viejos, trabajar y ganar las posiciones que ellos desean.

Tenemos el deber de copiar las cosas buenas de los países europeos y Estados Unidos, que son los que más conocemos, donde no hay distinción para ocupar posiciones, no importa que sea un joven de 25 años, como una persona de 80, si tiene la debida capacidad para el cargo que se pone en su poder. 

En la República Dominicana tenemos muchos jóvenes ocupando posiciones importantes, tanto en el Estado como en el sector privado, pero también contamos con cerebros dirigiendo, con sobradas experiencias por sus años de trabajos, como es el caso de casi todos los medios de comunicaciones más importantes, las propias empresas u organizaciones de la sociedad civil.

Gracias por leernos.