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El desastre pluvial de Santiago
Publicado por Redacción  x  |  Editorial |  miércoles 21 mayo 2014

Ante cualquier aguacero de mediana intensidad, esta ciudad se convierte en un caos insufrible para quienes transitamos por calles y avenidas, que automáticamente se convierten en lagos artificiales.

Este es un problema desde tiempos inmemoriales. Pasan gobiernos centrales y vienen otros y lo mismo con administraciones municipales, sin que nadie se preste a tomar el toro por los cuernos.

En algunos puntos la gestión de Sued hizo algunos trabajos de mejoría, pero muy reducidos acorde con la dimensión del problema, uno de los mayores para los santiaguenses.

Los aguaceros de estos días han vuelto a reflejar el desastroso sistema de drenaje pluvial que existe en esta urbe, y a recordarnos que éste parece un castigo eterno como las almas que van al infierno.

Ahora que surge con fuerza un movimiento para convertir a Santiago en un destino turístico, sería bueno que sus promotores pensaran que una ciudad en esas condiciones no logrará esa categoría.

Solamente tenemos que imaginarnos autobuses y minibuses repletos de turistas que vienen de Puerto Plata a conocer la ciudad, atascados los vehículos en un lago artificial, en medio de uno de esos aguaceros.

El sector empresarial, la clase política de Santiago y otros sectores, deben reclamarle al Gobierno Central, que asuma la responsabilidad de realizar la inversión necesaria para mejorar el sistema pluvial.

Es decir, pasarle la factura para que nos devuelvan algo del 16 por ciento del PIB  aportamos  en la producción nacional.