Ultima Actualización: viernes 15 diciembre 2017  •  07:00 PM
¿Podemos zapatearnos?
Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  martes 10 octubre 2017

Hace unas semanas leí la columna del director Adriano Miguel Tejada, del Diario Libre, mi antiguo profesor de derecho Constitucional.  En el mismo plasmaba una serie de cuestionamientos e inquietudes que me han surgido y que las he expuesto por esta misma sección y es sobre el tipo de sociedad que estamos construyendo los dominicanos. 

El escrito indicado fue titulado: “¿Qué sociedad estamos construyendo?” El mismo establece, lo siguiente y citamos: 

“Si en el país existiera un liderazgo realmente preocupado por el futuro del país, se estuviera preguntando qué tipo de sociedad estamos construyendo.

“¿Estamos construyendo una sociedad para la convivencia civilizada o una de sálvese quien pueda?”
    
“¿Estamos dotando de herramientas que faciliten la adaptación de nuestra sociedad a los nuevos tiempos, o estamos reforzando prácticas que mantienen privilegios irritantes y que son infuncionales colectivamente?”

“¿Estamos contribuyendo a una sociedad más armónica y justa, o nos preocupa sólo el lucro inmediato sin importar las consecuencias sociales o futuras?”

“En fin, ¿cuáles valores promovemos? ¿Valores de justicia, transparencia, tolerancia, trabajo, respeto y amor al prójimo, o valores antagónicos?”

“El paso de los huracanes en estas semanas nos ha mostrado un pueblo que todo lo espera del Gobierno, que es incapaz de salir del peligro si no lo van a rescatar, un pueblo impaciente, al que hay que dar todo y que aporta poco a su propio destino”.
    
“Me niego a creer que ese sea el pueblo dominicano que conozco, pero no soy tan iluso para no ver que ese es el pueblo que los políticos quieren, para tenerlo sometido, pues como observó Tocqueville, “por encima de esa masa de hombres, hay un poder inmenso y tutelar, que se atribuye a sí mismo y solo a sí mismo la tarea de asegurar sus satisfacciones y de vigilar su suerte. Este poder es absoluto, minucioso, regulador, previsor y suave. Sería como la autoridad de un padre si, como ésta autoridad, tuviera por fin preparar a los hombres para la madurez; pero trata, al contrario, de mantenerlos en perpetua infancia”.

“Rechacemos esa sociedad infantil, caprichosa, consumista y pordiosera que nos quieren imponer”.
    
Viendo esto escrito por el indicado director, da en la diana cuando se hace esas interrogantes, porque el nivel en que se encuentra esta sociedad no es para menos y las actuaciones siguen siendo las mismas o peor.  Recuerden que no hay forma de obtener algo distinto sino hay una respuesta diferente.  No es posible que como país solamente no estemos preocupando si esta nación crece o no a nivel económico pero en otros aspectos, eso no se refleja para nada y encima de eso, nos estemos degradando a nivel social e individual.
    
No podemos seguir con ver la misma mala práctica de  hoy como era hace casi 30 años o más, por ejemplo: aún seguimos viendo como nuestro sistema político está basado en el caudillismo y en la no representatividad, ahí tenemos una aprobación de una ley de partidos desde hace 20 años; las mismas caras y supuestos líderes para los mismos partidos, grandes o pequeños, no hay relevo y hoy se discute si será o no abierta o cerrada las elecciones internas; seguimos viendo la UASD manejada por un grupo que maneja la misma y son quienes deciden si hay o no docencia; la impunidad y la corrupción, elementos que le han quitado mayor fuerza al sistema judicial; ver cómo un imputado es capaz de evadir su condena declarándose muerto y sin que se encendieran las alarmas de las distintas instituciones hasta que hoy no se sepa ni dónde está; ver como cada día se refleja y ahonda el desorden y la descomposición institucional; como aun el tema de salud y la seguridad siguen siendo un tópico en el que seguimos quedando mal parados; en fin, y tal como establecí al inicio, hemos podido crecer y estar entre los primeros de la región en estabilidad económica, pero nada de esto se refleja en lo que hoy somos como pueblo y Estado.  Es como estar vistiendo un traje elegante y bonito en un cuerpo totalmente sucio, descompuesto y enfermo,  Una total contradicción que es lo que deberíamos y debe preocuparnos para mejorar lo que somos.

Así como iniciamos con cuestionamientos, terminamos: ¿Hasta cuándo podrá este pueblo aguantar un sistema político que no ha dado respuesta al desarrollo integral? ¿Seremos capaces de zapatearnos de toda la trampa que hemos caído durante más de cuarenta años? ¿Podremos crear la conciencia y darnos cuenta viendo ejemplos en otros países de qué debemos reaccionar a tantas distorsiones sociales?  ¿Podrá seguir dominando un pequeño grupo y cúpulas por encima de las grandes mayoría? ¿Seguirá lo mejor de este pueblo siendo narigoneado?  

El destino es de cada uno y si cada quien mira hacia otro lado por interés solamente particular, no podremos tener algo mejor que esta porquería que hoy padecemos.  Este es un pueblo que ha sabido luchar por lo que es suyo, y no le ha faltado el valor para ello, esto en que hemos estado entrampado, no debe ser menos.